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domingo, 23 de febrero de 2020

Mejores y peores lecturas del 2019


¡Hola de nuevo, lectores! Siento la ausencia pero es que entre todo he estado súper ocupada (a estas alturas ya deberíais saber lo caótica que resulta siempre mi vida). Me ha sido imposible intentar ponerme al día por aquí hasta ahora, pero por fin he sacado un huequillo para traeros la siguiente entrada.

Hoy, como cada año ¡vengo con las mejores y peores lecturas del año 2019! Así que sin más explicaciones poneos cómodos porque ¡empezamos!

Según Goodreads en el último año leí unos 13 libros. Sabía que entre los viajes, el trabajo y los estudios mi ratio de lectura se reduciría. Además, la mayoría de los libros han sido satisfactorios así que me doy por satisfecha aunque no haya podido ni completar el bingo lector.
 
A tan solo dos casillas me he quedado del pleno.

Acorde a este número he decidido dar tan solo 3 puestos a las mejores y peores lecturas. Para mayor expectación empezaré con las mejores para dejar el salseo para el final.

Mejores lecturas

Número 3, o puesto de bronce: Los renglones torcidos de dios, de Luca de Tena (para leer su reseña pulsa aquí)

Como en su día pudisteis comprobar en la reseña, este libro me fascinó por completo. Tiene una idea muy atractiva de tratar la supuesta “enfermedad” de la autora hasta el punto en que no sabes muy bien quien dice la verdad en medio de todo ese caos. Por lo que, este hecho, junto con la atractiva narración que presenta a través de sus páginas, hace que el libro merezca este puesto con creces.

Número 2, o puesto de plata: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury (para leer su reseña pulsa aquí)

Desde que leí Fahrenheit ya no veo igual las distopías. La manera que tiene Bradbury de exponerte el sufrimiento humano que se da tras algo tan supuestamente banal como es la implementación constante de la televisión en la vida de las personas, y como esto puede cambiarlas hasta el punto de convertirlas en aquello que se desea, hace que adore esta historia de principio a fin.

Número 1, o puesto de oro: Rebelión en la granja de George Orwell (para leer su reseña pulsa aquí)

Esta obra maestra estuvo en mi top desde que la leí a principios de año. Es más, hizo peligrar que el segundo puesto se lo llevase Fahrenheit, puesto que quería dar variedad en mi selección y ambas novelas tenían el mismo estilo. Al final me dejé guiar por la razón y puse a las dos en sus respectivos lugares, ya que pocos libros me han marcado tanto como lo han hecho estos ensayos.
 
Yo recomendando estos libros a aquellos que ya están hartos de escucharme siempre el mismo discurso.

Bueno, sin mucha sorpresa estas han sido mis mejores lecturas del 2019, ahora pasemos al salseo que nos traen las peores.

Número 3, o puesto de bronce: Mujercitas de Louisa May Alcott (para leer su reseña pulsa aquí)

Tenía los puestos que siguen muy claros pero en este me ha costado decidirme. El otro candidato era el título de Goethe; las penas del joven Werther, así que como podéis observar, ambos eran clásicos y muy queridos. Al final me decanté por mujercitas por el desencanto que me llevé con su lectura.

Antes de nada quiero recalcar que lo pongo en este puesto por la trama en sí, no desmerezco para nada su peso en la sociedad (al contrario, creo que esta novela ha sido un gran referente, sobre todo para su época), simplemente me esperaba otra cosa. Supongo que si la protagonista me hubiese caído más en gracia, hubiera tolerado sus páginas con otro humor. No obstante quiero aclarar que, aunque esté en este puesto, mi negatividad hacia él es muchísimo menor que la que profeso hacia aquellos que vienen a continuación.

Número 2, o puesto de plata: You de Caroline Kepnes (para leer su reseña pulsa aquí)

Este libro llegó a mis oídos antes si quiera de adquirir la popularidad que tiene ahora. Es más, en mis reseñas antiguas está nombrado como una lectura alternativa al terror de hoy en día, ya que su premisa me parecía interesante.

Cabe destacar que no fue ni la mitad de atractivo de lo que me esperaba de él. Y no es por la historia, que en sí, como acabo de decir, es bastante intrigante, es más bien por la manera que tiene la autora de llevarla a cabo.

Lo que no se puede hacer, al menos a mi parecer, es vendernos a un acosador completamente frío y calculador, que luego comete esos FALLOS tan garrafales sin que lo pillen las autoridades. Todos hemos visto programas del estilo crímenes imperfectos (al menos yo los devoro) y sabemos que efectivamente, la policía no es tan tonta como para no darse cuenta de lo que está pasando porque pongas dos tweets en nombre del otro.

Lo peor de todo es que estos libros son traídos por editoriales grandes así que no me creo que no haya habido ABSOLUTAMENTE NADIE que se diese cuenta de que algo así no funcionaría. Lo que pienso más bien es que como creyeron que vendería les dio exactamente igual, y eso es lo que más me mosquea porque esta “dejadez” ni si quiera es algo puntual de este libro, ocurre en muchos otros incluido el siguiente en mi lista.

La policía en el caso de la novela de "You" apuntando todas las pruebas contra el sujeto en su máquina de escribir invisible.


Número 1, o puesto de oro: De Seúl al cielo de Silvia Aliaga y Tatiana Marco

De este no tengo ni reseña (la única que no he hecho en todo el año), y es que me daba “pena” por así decirlo, el hablar mal de un libro de unas chicas jóvenes que están empezando.

Que decir de esta novela que no se pueda extrapolar de la misma crítica que ha recibido “You”. Fue traída por una editorial grande y, dejando a un lado la trama que te puede gustar más o menos, el utilizar la moda del momento para exponer personajes totalmente simples que para nada tienen que ver con los cánones de su cultura, hace que se quede una historia poco coherente.

 Para que nos hagamos una idea, podríamos considerarla una historia muy del estilo wattpad en la que el famoso de turno coincide en el bus/clase/vecindario con la protagonista sabiendo de antemano todos los puntos reciclados de esta clase de tramas que siguen después sin importar donde se desarrolle la trama o como sean aquellos que la desarrollan. (Esto dicho desde mis humiles respetos a la comunidad de Wattpad que son escritores que suben su contenido gratis para que todos podamos disfrutarlo).

Con esto quiero decir exactamente lo mismo que antes, que si una editorial importante no puede dirigir una historia casual como esta para que siga un mínimo de coherencia es que, o no lo han sabido ver (cosa que por rigor profesional dudo mucho) o tristemente lo han dejado pasar. Sea como fuere, la trama ha quedado de una manera que a mí personalmente, no me ha entusiasmado lo más mínimo. Su historia y la continuación (que ya no he leído) las dejo en manos de otra clase de público.

La cara que se me queda cada vez que leo una historia en la que la protagonista y el sucedáneo del cantante de moda se encuentran "por causalidad".


Bueno lectores hasta aquí mi ranking de las mejores y peores lecturas del año, espero que entendáis que todo lo escrito es acorde a mis pensamientos, siempre respetando a los autores y a aquellos que hayan disfrutado de sus páginas. Volveré en breves con la reseña especial de Harry Potter y el cáliz de fuego, o la del visitante de Stephen King, aquello que crea conveniente primero. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.

Se despide con cariño

La bibliotecaria de Dunwich


miércoles, 13 de marzo de 2019

Reseña: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

¡Hola de nuevo, lectores! Una vez más por aquí me tenéis de la mano de una de mis últimas lecturas. En esta ocasión os traigo “Fahrenheit 451”, del célebre autor Ray Bradbury, a la que le he puesto 5 estrellazas en Goodreads. Si queréis saber los motivos que me han llevado a darle tan alta nota poneos cómodos porque ¡empezamos!


Yo tengo esta edición de bolsillo pero las hay hasta con páginas calcinadas y todo.

El pretexto por el que decidí leer este título fue bien simple. Necesitaba algo corto para entretenerme en el tren que no me llevase mucho tiempo ya que en unos días me marcho a Japón y quería ir libre de lecturas (siempre es buen momento para presumir de viaje), así que rescaté de mi estantería Fahrenheit, y me puse a descubrir a que venía tanta fama. Obviamente quedó totalmente demostrado su éxito pues me fascinó desde la primera página.

La compleja trama de Fahrenheit 451 se desarrolla en un mundo futurista donde los libros están prohibidos. Los bomberos son los encargados de eliminarlos con fuego cuando alguien les da el aviso de que en alguna casa aún existen estos escasos ejemplares. Es más, su título, Fahrenheit 451, hace referencia a la temperatura con la que el papel se inflama y arde.

Si véis a una chica en el tren viviéndolo todo con un libro en las manos seguramente sea yo. En tal caso saludadme para que pueda quedarme con cara de boba pensando de qué me conocéis.

Este hecho es dado porque la sociedad del momento tiene como fin último la felicidad y, según ellos, las lecturas no traen más que desdichas. El sentirse inferior a las personas cultivadas, la diferencia de preparación entre los distintos individuos, y la frustración que evoca el que se utilicen términos que no se conocen, hicieron que las obras textuales, y las profesiones que las rodean, fueran vistas como algo peligroso que se ha de erradicar. Pensaron que, siendo todos iguales a nivel intelectual, se conseguiría una comunidad más unitaria y feliz. De ahí dicha persecución a las novelas y sus custodios.

La actividad de los bomberos era como un show en sí para la gente así que me los imagino todos teatreros chillando "¡Muerte a la cultura!" mientras rocían los libros con llamas.

Con esto en mente podemos conocer a nuestro protagonista. Guy Montag. Un bombero que disfruta quemando cosas hasta que una vecina adolescente le plantea una serie de preguntas inquietantes entre la que se encuentra la siguiente: “¿No es cierto que los bomberos antes apagaban fuegos en vez de provocarlos?”.

Montag no sabe responderle y he aquí el quid de la cuestión, la gente tiene olvidada toda la historia y su desarrollo hasta su momento. Estos viven pegados al televisor (o televisores), el cual ocupa la pared entera y tiene la función de interactuar con el individuo. Es tal el grado de inmersión que hasta llaman “Familia” a las personas que aparecen en la emisión.

Un ejemplo de esto es la esposa de Montag, Mildred. Ella está completamente absorbida por los programas que visualiza. Siempre está pensando en que necesita una cuarta pared con dicho contenido para tener al completo la sala de estar, y no es capaz de mantener una conversación decente sin que gire en torno a su “familia”.

Hay incluso una escena donde, estando enfermo, Montag le pide a su esposa que apague el televisor y ella le responde que como va a apagar a la familia. Montag desesperado le pide que baje al menos el volumen a lo que ella va a hacer como que lo baja pero lo deja igual. Me pasa a mí eso y al día siguiente ya no me tiene en casa.

Con todo esto Montag sufre alguna experiencia traumática que le hace plantearse las cosas a un nivel profundo, llegando a vislumbrar el cómo están montadas, y comienza su propio camino guardándose algún que otro tomo de los que queman.

Él era bastante discreto en comparación con lo que hubiese robado yo.

A partir de aquí os podéis imaginar cómo se desarrollan las cosas. No expondré nada más para no estropearos el final, pero si he de decir que me han sorprendido varios puntos de Fahrenheit. Primero lo bien que está hilado. Segundo sus increíbles referencias filosóficas, de las cuales podría hablar durante páginas enteras. Y tercero el hecho de no crear el cambio a través de un solo libro sino del significado generativo de los mismos, creando con ello una crítica social fuerte, la cual podría verse reflejada atemporalmente en su justa interpretación.

Por todo esto y mucho más he decidido darle 5 estrellas, ya que, aunque no sea del todo objetiva dado que a mí la televisión no me agrada en absoluto. (Veo series y películas no me malinterpretéis. Lo que no pongo ni por recomendación es la programación regular ni en mi casa, ni en la de mis padres, los cuales están hartos de que les apague el televisor y les esconda el mando a distancia).

Aunque leáis estas cosas sobre mí, no os penséis que tengo 5 años. Soy una persona adulta (al menos en apariencia).

En definitiva creo que Fahrenheit 451 es un título de lectura obligada para poder ver como los valores fundamentales se van perdiendo en el momento en que nos enfrascamos de lleno en el entretenimiento pasivo.

Eso es todo por hoy. Como última recomendación diré que si os gusta esta clase de temas también podéis leer “Homo videns: la sociedad teledirigida” de Giovanni Sartori. Hace años hice un trabajo sobre él que me ha recordado muchísimo a esta novela. No os va a defraudar.

Nos vemos en la siguiente reseña, lectores. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.

Con cariño.

La bibliotecaria de Dunwich.



Esto continúa completándose. Hay algunas casillas que no tengo ni idea de como voy a tacharlas pero de momento voy a buen ritmo.