Mostrando entradas con la etiqueta novela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novela. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de noviembre de 2018

Reseña especial: Vicent Mir en el misterioso mundo de Coal Creek de Sara Fernández Rosas

¡Hola de nuevo, lectores! Sé que he andado algo desaparecida últimamente, pero todo tiene una buena justificación. Hoy precisamente ¡acaba de salir a la venta mi segundo libro, Vicent Mir en el misterioso mundo de Coal Creek! Enlace de amazon al libro de Vicent Mir en el misterioso mundo de Coal Creek


Sí, como lo oís. Después de Cadent, mi primera publicación (si aún no la conocéis podéis pinchar aquí y enteraros de todo), he decidido publicar algo completamente diferente. Esta vez he optado por un estilo infantil, apto para todos los públicos, donde reina la fantasía y las aventuras. Podría pasarme el día explicándoos como es que he dado este cambio tan radical pero, como siempre digo, no voy a adelantarme, primero empezaré por el principio.

Hace más o menos un año, vi un concurso de literatura infantil y juvenil donde se daba un GENEROSISIMO PREMIO al ganador. Yo por aquel entonces solo tenía ideas en la cabeza para futuras novelas pero no se me había ocurrido plasmar nada en papel. No obstante, decidí intentarlo, dada la jugosa meta que se prometía, sabiendo que tenía poco tiempo para dar forma a aquellos bosquejos generales que tenía en mente.

Fue así como me dediqué a esta obra en cuerpo y alma como jamás lo había hecho con ninguna otra. Al tener tan cerca la fecha de entrega me pasaba el día escribiendo y revisando sin salir a penas de casa. Al final logré acabar a tiempo. Corriendo fui a llevar el manuscrito a salvo, debajo de la sudadera para evitar que se mojase, hasta correos. Lo envié, y esperé pacientemente el resultado.

Llovía muchísimo y yo sin paraguas como buena despistada que soy.

Por desgracia no gané (era de esperar ya que en un concurso de tal calibre la competencia tuvo que ser brutal), pero como su historia me conmovió hasta límites completamente insospechados, decidí darle una oportunidad publicándolo en papel. Ahora ya está a la venta y yo no quepo en mí de la felicidad. Por ello os voy a contar gustosamente de que va su trama.

Esta trata de Vicent, un niño el cual acaba de cumplir once años y sus padres lo llevan a pasar su día especial a la naturaleza.

El motivo de este plan viene siendo porque, como los Mir se acaban de mudar de España a Seattle por motivos laborales, su hijo apenas tiene amigos nuevos, así que ya sabéis como es la familia en estos casos. Te ven un poco bajo por algo que escapa a tu control y te organizan planes para que te distraigas un poco aunque a ti te apetezca menos que correr una triatlón.

Eso mismo es lo que le pasa al pobre Vicent, que va totalmente desganado a su destino sin saber que este le tiene preparado alguna que otra sorpresilla.

Esta llega más pronto que tarde, cuando este lograr escaquearse de una excursión grupal con los amigos campistas de sus progenitores, para quedarse tranquilamente en la cabaña que tenían reservada.

En estos momentos a Vicent se le apetece un helado, por lo que, de la que va a por uno, se encuentra en medio del congelador a un chico de lo más extraño. Este, al ver que nuestro protagonista comienza a interactuar con él (porque así es nuestro Vicent, echado para adelante como él solo), huye del lugar haciendo que Vicent se sienta un poco mal pensando que le ha atosigado. Como el comprador misterioso se fue del lugar sin llevarse nada, Vicent va en su búsqueda, pero, al encontrarle, se da cuenta de que algo no es normal en todo lo que está viviendo. Es entonces cuando, sin comerlo ni beberlo, acaban los dos metidos en medio de un embolado de tres pares de narices, sin saber muy bien cómo salir de semejante enredo.

Si no fuera tan espontáneo se habría librado de varios sustos pero entonces no tendríamos un libro con tantos sobresaltos.

No os puedo decir que clase de secreto oculta el intrigante muchacho, pero sí que dejará a Vicent con la boca abierta al encontrarse con un mundo totalmente desconocido para él, en donde la aventura, la magia, y el deporte le transportarán de lleno a aquello que solo conocía en los libros.

Al final Vicent no volverá a ser el mismo por diversos motivos, pero eso ya debéis descubrirlo por vosotros mismos. Por mi parte solo queda decir que aunque sé que es totalmente imparcial, os recomiendo su lectura encarecidamente, ya que, si os acaba llenando la mitad de lo que me ha llenado a mí, me daré por satisfecha.

El enlace para comprar Vicent Mir en el misterioso mundo de Coal Creek es este. ¡Aprovechad que está de oferta para adquirirlo a menos de 10 euros!

Os veo en la siguiente entrega, lectores.

Con cariño.

La bibliotecaria de Dunwich.

viernes, 24 de agosto de 2018

Reseña: Llámame por tu nombre de André Aciman (Sin spoilers).

¡Hola de nuevo, lectores! Aquí estoy un día más, para traer otro título bastante conocido. En esta ocasión se trata de “Llámame por tu nombre” (“Call me by your name”, en original) de André Aciman, al que le he puesto 3 generosas estrellas en Goodreads. Si queréis saber por qué dudo de esta nota poneos cómodos porque ¡empezamos!



Como ya sabréis (y si no, os lo cuento yo en un minuto) este es EL LIBRO (sí, así, en mayúsculas) del que todo el mundo está enamorado. Es recomendadisimo. La película basada en él ha sido un éxito, y ha ganado un Oscar. Los críticos ponen por las nubes a ambas producciones, los lectores/ espectadores también. Vamos que no existe persona a la que no le haya gustado su historia. Bueno, miento, al menos si conozco a una. Estoy hablando de mí, por su puesto. Que me ha parecido un texto de lo más cuestionable desde sus primeras páginas.

Me imagino que después de soltar esta bomba estaréis pensando (sobre todo si habéis leído mis críticas anteriores) que soy una Hater, que solo digo esto por ir contra corriente, y buscar con ello la polémica. Pero nada más lejos de la realidad. Esta obra no ha sido mi peor lectura, pero si la mayor decepción de este año.

Argumentando entre un grupo de lectores: "Pues yo creo que llámame por tu nombre está sobrevalorado".

Esto se debe a una razón muy simple. Si me conocéis sabréis que la temática del romance no es mi fuerte. Si es cierto que he leído algunas (sobre todo las recomendadas por vosotros), y también confieso que ciertos títulos me han sorprendido para bien, pero de normal no suelo poder con ellas.

En mi opinión, la gran mayoría promueven un amor poco sano, lleno de clichés que a estas alturas ya deberían haberse superado, y unos papeles femeninos y masculinos con los que no empatizo, ni me siento identificada en ninguno de sus aspectos.

Con esto, y gracias a la influencia de otros lectores, me adentré más en las novelas LGTB (para que no conozca las siglas son “lesbiana, gay, bisexual, y transgénero), y sinceramente me gustaron muchísimo más que las tradicionales. A mi parecer promueven un amor más realista, focalizan otros temas, y no se andan con los tópicos romantizados que vemos cada día en cualquier trama de esta índole. (Ojo, no digo con esto que no existan relatos de amor entre heterosexuales que se muevan por otras mecánicas. Como ya he dicho antes este es un tipo de lectura que no frecuento. Solo hablo desde mi experiencia en este campo).

Por eso, cuando supe de la existencia de llámame por tu nombre, estuve esperándolo con ansias hasta que por fin pude tenerlo. Una vez en mis manos, aparqué mi lista de lecturas pendientes, y en cinco días me lo terminé. Lo malo fue que su argumento ni me convenció, ni me atrajo desde un primer momento. Podría ponerme a hablar de sus incongruencias incansablemente, pero comenzaré primero por el principio para que empecéis a comprender de qué estoy hablando.

El argumento es el siguiente. Nuestro protagonista se llama Elio, tiene 17 años, y está bastante versado (de esto ya hablaré con más detalle). Cada verano lo pasa en una casa que tienen sus padres en un pueblo de Italia, y siempre, tienen un huésped acogido durante esos meses. Es la forma en que su padre, un catedrático, cede su hogar a algún profesor universitario para que pueda trabajar en su manuscrito.

Ese año llegó un americano. Oliver, de unos 24 años creo recordar, experto en presocráticos (Heráclito en particular), y apuesto como él solo, porque es otro de estos personajes que AMAN TODOS. Te repiten tanto el afecto que sienten por él que llegas a temer que hasta una paloma que se encuentre por la calle le confiese sus sentimientos al verle. (A ese nivel estamos).

La cara que se me quedaba cada vez que alguien proclamaba su amor por Oliver sin ton ni son.

Bien, pues el verano de estos dos consiste en estar contigo pero sin ti, hasta que han pasado las páginas necesarias para no hacer el libro demasiado corto.

Nosotros vemos el devenir de los días a través de los ojos de Elio, y la verdad es que a veces desespera el chaval. Ya no solo por su manera de ser, la cual explicaré dentro de un rato, sino porque ves cómo se monta unas películas en la cabeza dignas de las novelas tradicionales que tanto criticaba hace un rato.

Y es que el muchacho nos muestra a un Oliver digno de tener una gracia extraordinaria, que yo al ver como actuaba luego el catedrático no acababa de encajarme nada de lo que leía.

Para que me entendáis. Es como cuando empiezas a calar a una persona pero luego ves que un/a pobre chico/a lo tiene como endiosado, y lo que te cuenta de él no tiene nada que ver con lo que percibes tú, y te da más pena del enamorado que del otro, pues así. (Como siempre digo en estos casos. Si se ve como un queso, huele a queso, y sabe a queso. Pues es eso, un queso. No es un tomate camuflando sus sentimientos porque te ama tanto que no puede mostrarse tal y como es para no hacerte daño. Esto hay que quitárnoslo de una vez de la cabeza, y promover un amor sano, que luego nos autoengañamos y vienen las desgracias).

Como os decía Elio suspira por cada perfecto poro de Oliver, y da la sensación que el susodicho no solo se da cuenta de la situación (que lo confiesa y todo más adelante) sino que marea al pobre chico con sus cambios veleta, su pasotismo, sus ahora-te-hablo-pero-luego-haré-como-que-no-existes. Que claro, Elio lo pasa fatal, y ojo, que yo no me posiciono en esta “guerra” de amor, pero vamos, es ponerse en el sitio de Oliver, (refiriéndome a que veas que un menor bebe los vientos por ti, y tú, por h o por b, quieras cortarle esas ideas), y se me ocurren más de mil estilos diferentes en los que se pueda sobrellevar mejor el asunto (por no decir que parece que le encanta la atención que recibe, pero eso ya es opinión mía nada más).

El hecho es, como decía, que pasan el verano juntos. Aunque no solo están ellos con los padres. Esa casa es más bien como el camarote de los hermanos Marx. Por allí va muchísima gente a comer, a cenar, a jugar al tenis, a pasar el rato, y demás variedades lúdicas. Eso sí, todo pagado por los anfitriones sin ninguna pega al respecto. Vamos que hacerse amiga de esa familia tiene que ser el chollo de tu vida.

Y es aquí donde entra mi mayor problema con el libro. No me creo para nada sus vidas. Es que se ve tan sumamente perfecto todo lo que exponen de sus vivencias, que acabas cuestionándote hasta la más pequeña anécdota que te puedas encontrar entre sus páginas.

Veamos este asunto con más profundidad. El eje central de esta desconfianza es la culminación de la intelectualidad que reina en todos sus personajes. El padre de Elio es catedrático, y cada vez que habla parece que las aguas se abren mostrándonos el conocimiento más absoluto (creeréis que estoy exagerando, pero para nada es así. Le han llegado a aplaudir en las comidas, e incluso la madre de Elio está creada para alabar las palabras de su marido con frases como “qué maravilla oírle hablar”, y absurdeces del estilo).

Mi cara si estuviese presente en una de esas cenas.

Luego tienen un séquito de amigos igual de cultos en el pueblo, y repartidos por el mundo. Olivier se pasa el día también creando sus propios dichos (que para más inri no tienen sentido alguno), y siendo un intenso de cuidado, haciendo comentarios tales como que él lleva manteniéndose DESDE LA PRIMARIA (luego Elio nos dirá que este hombre no quiere destacar).

Y claro, yo leo estas cosas y lo primero que se me viene a la mente es preguntarme ¿qué sentido tiene decirnos esto? Vamos a ver, es que ¿cómo puede ser esto siquiera posible? Lo peor de todo es que entre los presentes los ven tan sumamente normal, sin ni si quiera pensar en la fantasmada que nos acaba de soltar. Cuando lo normal sería cerciorarse de si esto va en serio para instar a la víctima a denunciar esta explotación temprana que ha sufrido.

Y luego está Elio. Que no se queda atrás. A sus 17 años lee a los grandes, sabe mil idiomas (rarísimos algunos de ellos), transcribe partituras, te toca cualquier canción con la técnica del autor que quieras, etc. Le quieren alejar tanto de los de su añada que, para criticar a una posible rival, le pone caritas de condescendencia a Oliver porque la muchacha no conoce a Paul Celan. (Si os habéis quedado desconcertados al leer el nombre por favor, no hagáis caso al intensito de Elio. Es normal no conocerlo. Es un poeta de habla alemana bastante famoso en los círculos de la poesía).

En definitiva, esa casa parece sacada de una obra de Proust, (que luego me enteré de que el autor es especialista en dicho autor, y comenzó a cuadrarme todo más), pero por mucho que nos la intenten colar con tanto intelectualismo, sigue siendo una historia de amor de estas que te rechinan los dientes al ver como su comienzo, y la justificación de tal, nos recuerda tanto a los tópicos románticos, que nada tienen de bueno. Entiendo perfectamente la situación, y la dificultad de esta, pero marear así la perdiz me parece que no es la mejor manera de plantear este infortunio.

Luego, para no demorarme más todavía, pasa lo que os estáis imaginando, con toquecitos picantes para agradar a esa clase de público, y así ampliar los tópicos ficticios que te sacan aún más del contexto si cabe. El final, por su parte, más alargado y predecible no puede ser. Por lo que evito meterme en sus arenas, que es más de lo mismo, y ya he dicho bastante del tema.

Pues bien, eso es todo por hoy. Solo me queda decir que si os gusta esta clase de argumentos, pues mira, dejando a un lado el escrupuloso perfeccionismo de los personajes, el drama (tanto natural, como forzado en algunos casos, con algún personaje de por medio que sobra totalmente), y finales de lágrima fácil, este es vuestro libro. Si por el contrario buscáis algo de la temática, pero más natural y fuera de tanto cliché, tenéis “Al final mueren los dos” ("They both die at the end" en original) de Adam Silvera, que en mi opinión, merece mucho más la pena Reseña de "Al final mueren los dos".

Por mi parte nada más, os veo en la siguiente entrega, lectores.

Hasta entonces sed buenos y leed mucho.

Con cariño.

La bibliotecaria de Dunwich.

sábado, 15 de abril de 2017

Reseña especial: Por trece razones de Jay Asher (libro).

¡Hola de nuevo! Sé que prometí traeros para la próxima entrada la novela Sorry de Zoran Drvenkar, pero si me lo permitís, voy a dejarlo para la próxima para exponeros otra obra que está totalmente de actualidad en estos momentos, y que seguro que a estas alturas conoceréis todos por la omnipresencia que está teniendo en la red. Estoy hablando por supuesto, de Por trece razones de Jay Asher, pero yo me voy a centrar más en el libro, no en la serie que ha salido hace nada en Netflix.

Mis razones para abordar más la obra que la versión animada son principalmente, el desconocimiento de la misma de una manera un poco alarmante. Sé que esto puede parecer extraño, sobre todo si eres un lector que frecuenta algunos círculos literarios en internet, pero puedo asegurar que mi afirmación no carece de fundamento. Yo misma pude ver este problema al decirle a una persona que me estaba contando la historia, que la misma se había sacado de un libro titulado de la misma manera, y recibir a cambio la contestación de “No mujer, te habrás liado con otra historia, esta es una serie original de Netflix”.

En cuanto ocurrió esto, pensé que era un desconocimiento puntual por parte de una persona, pero la cosa fue a peor cuando, mirando alguna que otra reseña de la serie que he visto por algunas páginas bastante populares, en cuanto alguien en los comentarios mencionaban que esta estaba basada en un libro, los otros lectores, o incluso el propio autor del post soltaron frases del estilo “¡pues no tenía ni idea!”, así que vamos a apaliar un poco ese desconocimiento para aquellos que no conociesen la novela hablando un poquito de ella. ¡Comenzamos!.

Por trece razones de Jay Asher



He tenido que irme a Goodreads para saber que puntuación le había dado porque me lo leí hace acerca de dos años, y ya ni me acordaba de que nota le había puesto (resulta que cuando lo encontré ni si quiera lo había puntuado, así que le he dado tres estrellas que es más o menos el número que más se asemeja a lo que me pareció a mí en su día).

Esta obra llegó a mí gracias a varias recomendaciones que vi por internet en el que todas coincidían en que era una historia imprescindible de leer debido al tema principal que trataba en sus páginas: el bullying escolar. Así que visto las buenas críticas me lo compré, y me lo leí en cuestión de unos pocos días.

El argumento como todos conoceréis ya, es el de que un chico de instituto llamado Clay Jansen recibe un paquete lleno de cintas de casette en donde su compañera de clase Hannah Barker narra las trece razones que la han impulsado a suicidarse, implicando en cada uno de esos motivos a una persona diferente en donde por supuesto, está nuestro protagonista. Las reglas que expone Hannah al respecto son muy sencillas, aquel que recibe las cintas debe escucharlas y pasárselas posteriormente a la siguiente persona que aparezca detrás de él en las historias. Por su puesto, la chica ha pensado en todo, y por si acaso esto no ocurre, ha dejado dispuesto otro grupo de cintas en manos de una persona de confianza, para saber a ciencia cierta que todas llegan a su destinatario de una manera, u otra.


Entre este elenco de “culpables” figura toda clase de gente dispar. Mismamente Clay, que para que nos entendamos es un personaje masculino muy al estilo de John Green (lo es tanto que si a mí de aquella me cuentan la historia cambiando un poco a la protagonista haciéndola más “directa”, yo hubiera pensado que es otra obra de John Green titulada “las palabras de Hannah”, “conociendo a Hannah” o algo así). Para quien no sepa de que hablo os diré que esta clase de personajes se suelen caracterizar por ser unos chicos más o menos sensibles, bastante buenos en general, que no entran mucho en la categoría de los que llamaríamos los “populares”, pero tampoco sin llegar al extremo de llegar a ser unos marginados sociales, suelen tener su grupo reducido de amigos de la misma índole, y consiguen relacionarse a su manera, pasando más o menos por el instituto sin grandes problemas.

Este fue uno de los puntos por lo que, aunque creo que la novela tiene una trama muy beneficiosa en sus líneas, la cual consiste en enseñarnos algo que ocurre en las aulas todos los días, no me acabó de convencer del todo la historia, porque de verdad, si vas a hacer un libro de esta índole, al menos arriésgate a poner un protagonista un poco más… “realista”, dada la situación en que se encuentra.


En fin, dicho esto y siguiendo con el argumento, lo que Hannah quiere conseguir a través de enviar esas cintas, es exponerles a los propios causantes de su “infierno personal” por así decirlo, el motivo por el que fueron participes de su decisión. Esto me pareció muy interesante porque, al menos la impresión que me da, es que siempre que se trata el tema del bullying nos imaginamos a un matón de pocas luces que hace la vida imposible a aquel en el que ha fijado sus ataques. Pero no tiene que ser así necesariamente, cualquier persona haciendo algún comentario malicioso, riéndose de alguna burla ajena, o simplemente, el hecho de no hacer nada ante alguna injusticia o agresión, le está convirtiendo en un desencadenante que para él puede que no signifique nada, pero para la persona que lo sufre está ahí, y ese puede ser un motivo más por el que pensar que no podrá salir de ese pozo en lo que le queda de vida.

Así es al menos como se siente la protagonista. A lo largo de la trama vemos que los embustes, los egoísmos, rumores, etc. de los adolescentes, y no tan adolescentes, van haciendo empequeñecer a la pobre Hannah hasta el punto en que comienza a planear suicidarse. Esto lo explica muy bien ella misma en las cintas, dejándote ver como cada acción que graba en sus caras tiene una consecuencia fatal para ella, llevándola a pensar que no hay más salidas que la muerte.

El final como es de esperar, no es lo que se dice un camino de rosas. Clay el pobre está cada vez más desesperado al ir enterándose de la verdad de lo que le ocurrió a su amiga, haciéndole ver las cosas de una manera diferente no solo en este tema en concreto, sino en la vida en general.

Esto ha sido todo por hoy. Espero que os haya gustado este apunte improvisado, y que si tanto os está gustando la serie le deis una oportunidad al libro también, porque realmente merece la pena.

Se despide hasta la próxima.
La bibliotecaria de Dunwich.

Aporte extra: Sé que no he explicado el motivo por el que le he dado tres estrellas en goodreads como siempre suelo hacer en mis análisis, pero es que si daba, aunque fuera, algunas pistas (al margen del personaje de Clay que creo que su descripción no hace daño a nadie) os destriparía la trama, y ya sabéis que no me gusta hacer eso. Simplemente, para que comprendáis mi nota, a parte del protagonista masculino, hubo dos historias y media (vamos a decirlo así) que no me creí demasiado, viendo el rumbo de la trama en general. De ahí que el número de estrellas no sea más alto. Por el resto sigo manteniendo que es una buena historia que merece ser leída, así que no os eche para atrás mis críticas, y dadle una oportunidad. Veréis como a vosotros también os convence al menos tanto como a mí. ¡Sed buenos y hasta la próxima! 

miércoles, 15 de febrero de 2017

El mago de Oz (Sin spoilers).

¡Aquí estamos otra vez! Hoy rebuscaremos en el librero para rescatar un clásico conocido por todos. El mago de Oz, escrito por Lyman Frank Baum, al que le he dado de nuevo 5 estrellas en Goodreads. ¡Si quieres saber el motivo de tan alta nota sigue leyendo que comenzamos!
We off to see the wizard…Canción




A estas alturas aquel que no haya oído hablar del mago de Oz es que vive debajo de una piedra. Esta novela tiene diversas publicaciones con o sin ilustraciones, varias adaptaciones al cine, un musical, etc. Durante toda su trayectoria ha sido alabada y criticada más o menos a partes iguales.

Entre estas acusaciones la obra se encuentra tildada de diversas ideologías, e irónicamente de sus contrarias también. Lo cual hizo que mi curiosidad aumentase considerablemente, mientras estudiaba para una asignatura de la carrera donde se analizan esta clase de escritos.

Este detonante junto con el hecho de que tengo por leer el libro “Dorothy debe morir”, hicieron que me decantase por comprarme el relato original (la primera, ya que la saga de Oz tiene ni más ni menos que 14 partes a sus espaldas) para conocer de primera mano la trama original. Sobra decir que como bien he expuesto antes, me encantó.


Dejando a un lado que es un cuento infantil, Oz fue para mi sorpresa, bastante dinámico y divertido de leer. En él como ya me imagino que sabéis, tenemos a su protagonista Dorothy que por casualidades de la vida, y un tornado que pasaba por Kansas, acaba en el mundo de Oz espachurrando de paso a la malvada bruja del Este que andaba por ahí haciendo fechorías cuando fíjate tú que desgracia, le cae una casa encima. En fin, que se le va a hacer. La pequeña protagonista cuando se da cuenta de este hecho y le explican lo mala que era la señora en cuestión, le roba sus zapatos plateados, que los suyos ya están para retirar de lo usados que están, y se encamina junto con su perrito Toto a ver al mago de Oz, el cual según le han dicho podrá ayudarla a volver a casa con sus tíos.

Y sí, como era de esperar la niña tira camino adelante buscando al mago sin cuestionarse si quiera si le dicen la verdad, o por el contrario la están engañando vilmente. Mientras recorre el trayecto hacia la ciudad esmeralda podemos ver como todo Oz es bastante pintoresco. Este está repartido en los cuatro puntos cardinales representados con un color predominante en cada uno de ellos. Para custodiarlos existen las brujas, las cuales 2 son aparentemente buenas, y otras 2 que son un veneno, así que como Dorothy ya se ha cargado a una, solo queda la otra en el reino que es realmente una amenaza.


He de decir que a mí el aspecto de darle a cada ubicación un color diferente me pareció bastante llamativo y original, ya que te hacen diferenciar muy bien las zonas por las que van pasando sin que sea nada lioso seguirles el ritmo con tanto bicho extraño que se encuentran por el camino.

Mientras camina a la pequeña se le van uniendo algún que otro personaje pintoresco de los que he mencionado con anterioridad. El primero en seguirla es el espantapájaros que sabiendo que Dorothy va a ver al mago, él se acopla para ver si le da un cerebro para su cabeza de paja (lo normal que nos pasa a todos en el día a día). Luego se encuentran con el hombre de hojalata que después de sacarle de un infortunio les sigue porque quiere tener un corazón de verdad, y por último se les une un león “cobardica” que quiere más valor del que tiene para parecer un león de verdad.


He aquí donde se encuentra la metáfora que escenifica la novela, ya que, quien pide un cerebro es el más listarraco y sensato de todos, el que busca el corazón es el sensible del grupo, y quien pide valentía es el primero en enfrentarse a los problemas, poniendo su vida en juego. Por desgracia esto no se puede aplicar a Dorothy que ella por mucho que pida volver a Kansas no se le pone cara de mapa ni nada, sigue siendo la misma niña que entró en extraño mundo, a excepción de que ahora lidera un grupo muy variopinto de personajes que avanzan todos confiados por los parajes de Oz hacia el lugar deseado, en donde el mago supuestamente les concederá todo lo que desean.


Por supuesto, después de vivir unas cuantas penurias acabarán llegando a la ciudad esmeralda en donde tienen que usar unas gafitas verdes para que el resplandor de su intenso color del lugar no les dañe los ojos (claro que sí, hombre. Todos sabemos que esto no es ninguna clase de engaño, en absoluto), pero aunque el hechicero parece dispuesto a darles todo lo que desean a cambio de un favor, se descubrirá a modo de moraleja, que no todo es lo que parece, ni si quiera el misterio que envuelve al más mandamás del lugar. (Hasta aquí os cuento que tampoco quiero yo destriparos toda la narración).

Bien, una vez expuesta mi explicación de la historia, voy a pasar a hacer una breve comparación con la película.


Aunque la historia cinematográfica sigue la misma premisa que la del libro y no varía para nada en el final principal, si he visto alguna que otra diferencia que hace que se aleje del relato para focalizarse más en el centro de la novela que es la ciudad esmeralda, y de algún que otro origen y destino de los personajes que acompañan a Dorothy, dejando en el tintero más cosas de las que deberían para cerrar correctamente la primera parte de la saga a la que da vida este film.

Además de estas lagunas argumentales, podemos ver como en toda la película la esencia de algunas cosas cambian, como la edad de Dorothy que es claramente de más edad en el film, sus zapatos que son plateados y no rojos como nos los ponen, los personajes que son lo que representan de verdad, y no los lugareños de Kansas disfrazados.

También se puede ver la suavización de los hechos, haciendo que el libro sea más bizarro en este aspecto, creando incluso algunos momentos de angustia y violencia (tampoco extrema obviamente, pero las peleas que existen en realidad son casi inexistentes en la versión cinematográfica), y la ausencia de las historias de algunos personajes que realmente se echan de menos en la trama.

Con todo esto podemos ver que la diferencia entre las dos aunque es algo sutil, es obviamente notable también. Yo particularmente a pesar de que las canciones me parecieron bastante buenas, prefiero la novela a la película, ya que a pesar de que esta clase de clásicos no suelen entrar en mi ratio de preferencias, para mi asombro he disfrutado mucho con sus aventuras. Por lo que solo me queda animaros a todos a llevar su lectura a cabo si os interesa transportaros a Oz para pasar un buen rato con su magnífica historia.

Se despide hasta la próxima.
La bibliotecaria de Dunwich




Nota: Sé que algunos de vosotros estáis esperando a que reseñe Legend, pero esa entrada tendrá que esperar ya que me he propuesto hacer del tirón el análisis de la trilogía al completo. Si queréis proponerme otros libros a parte solo tenéis que escribírmelo en los comentarios tanto del blog, como en los diversos anuncios que se hacen de estas publicaciones, que intentaré realizarlas en un tiempo corto estimado.

Eso es todo por hoy, ¡gracias por vuestra paciencia, y hasta la próxima!