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domingo, 15 de mayo de 2022

Reseñas Tomie de Junji Ito y Last Quarter de Ai Yazawa

 ¡Hola de nuevo, lectores! Por aquí estoy una vez más, esta vez con 2 de mis últimas lecturas. Estas son “Tomie” de Junji Ito a la que le he puesto 5 estrellas, y “Last quarter” de Ai Yazawa a la que he puntuado con 4 estrellas. Si queréis saber el motivo de estas notas poneos cómodos porque ¡empezamos!


He decidido juntar estas dos reseñas por varios motivos. El primero es que voy atrasada en mis posts de lecturas, y el otro es que, aunque lea bastante manga, no suelo comentarlo en el blog, así que he decidido darles solo una entrada para que sea algo diferente y me ayude a ponerme al día con las entradas del blog.


Estos dos mangas no tienen nada que ver así que los analizaré completamente por separado.


Tomie de Junji Ito




Soy MUY FAN de Junji Ito. Tengo casi todas las obras que han sacado en España y lo recomiendo siempre que puedo. Tomie es literalmente la primera obra del autor y, aunque eso me echaba un poco para atrás, (los primeros pasos de los autores no suelen ser los más pulidos) como tenía mucha fama y me costó un montón hacerme con un ejemplar, lo leí nada más que estuvo en mis manos, y ME ENCANTÓ.

Tomie es una chica de secundaria muy guapa que acaba siempre siendo asesinada. Esa es la premisa, a lo largo de la novela vemos como la formula se repite una y otra vez con el mismo resultado. ¿Esto resulta aburrido? Por supuesto que no. A través de historias cortas Junji Ito nos mezcla las diferentes tramas aparentemente separadas entre sí, con una intriga y su peculiar terror reinando en las páginas.

Para el que no conozca el arte de Junji Ito he aquí una muestra.

Tomie un libro enorme que me leí en nada porque resulta tremendamente adictivo. La única cosa negativa que podría ser considerada una pega es que el dibujo no es tan bueno como por ejemplo el de Uzumaki, su obra más conocida, pero como ya he dicho, esta es su primera novela así que tampoco podemos echarle nada en cara. Si os gusta esta clase de terror extraño y surrealista al que nos tiene acostumbrados, no os perdáis esta obra porque os va a fascinar.


Last quarter de Ai Yazawa




Aunque seáis lectores de manga igual este título os pasa desapercibido, pero si os digo que Ai Yazawa es la autora de Nana ahí sí que os doy una pista de como va a ser este manga.

Al igual que Junji Ito tengo muchos de los mangas de la autora. Soy muy fan de sus historias y, cuando quiero refugiarme en algo que se que me va a hacer sentir bien, siempre acudo a sus obras. Esas historias de moda, música en el Tokio melancólico que sabe crear tan bien son mi zona de confort. Así que decidí darle una oportunidad a esta obra que no es tan conocida, lo que hizo que fuera con unas expectativas que no se cumplieron del todo.

La historia trata sobre una chica de instituto llamada Mizuki que se escapa de casa y se encuentra por casualidad con un extranjero llamado Adam que va por ahí con su guitarra. Resulta que Adam es un cantante famoso (como no) que está en Japón por 15 días. Estos días los pasan juntos y cuando se tiene que ir la invita a irse con él. Quedan en el famoso cruce de Shibuya pero, cuando va a reunirse con él, Mizuki cruza en rojo y se para en medio del cruce cuando su ex novio la llama desde el otro lado, por lo que la atropellan y se queda en coma. 

Aunque sea simple adoro el arte de esta mujer.

Hasta aquí todo “normal”, pero resulta que en el “más allá” se encuentra con una niña. Esa niña también tuvo un accidente y están las dos a las puertas de una valla. La niña regresa a la consciencia y se acuerda de Mizuki por lo que, en una casa abandonada encuentra a su ESPÍRITU y la intenta ayudar, junto a sus amigos, a regresar a su cuerpo que sigue en coma.

Tampoco desarrolla nada la historia de amor de Adam y Mizuki. Es como si lo dejara de lado para meterse de lleno en la trama del misterio. P.D. Necesitamos que los calentadores vuelvan a nuestras vidas.

Como veis, aunque tiene los toques melancólicos y, en este caso, musicales. No es lo que me esperaba. También culpa mía por crearme unas expectativas concretas debido a otras obras de la autora. Me da algo de pena porque, aunque si disfruté la lectura, de ahí su puntuación, no me enganché del todo a su historia porque iba buscando algo diferente. Aun así, si os gustan las novelas de Ai Yazawa, y vais con la idea de que es más misteriosa que las demás, dadle una oportunidad. Tenéis muchas posibilidades de que os guste.

Hasta aquí las reseñas de hoy, lectores. La próxima será la de “El misterio de Salem’s Lot” de nuestro Stephen King, la cual ya he leído. Si me animo igual hago más entradas de mangas que, al fin y al cabo, siguen siendo lecturas. Iré viendo cuales os quiero mostrar. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.

Se despide con cariño.

La bibliotecaria de Dunwich


domingo, 18 de agosto de 2019

Reseña: Gyo de Junji Ito (Sin spoilers).

¡Hola de nuevo, lectores! Una vez más por aquí me tenéis con una de mis últimas lecturas. En esta ocasión os traigo “Gyo”, del célebre autor Junji Ito, al que le he puesto 3 estrellas en Goodreads. Si queréis saber el motivo de esta calificación poneos cómodos porque ¡empezamos!



(Nota: Sé que tengo pendiente la reseña de "Harry Potter y el prisionero de Azcaban", junto con "It", pero mis horarios diarios me comen mucho tiempo así que os los iré trayendo algo más espaciados que de costumbre. Por ahora disfrutad de la reseña de Gyo que no tiene desperdicio.)


Todo empezó en una librería (como de costumbre). Yo estaba buscando otra novela gráfica titulada “Buenas noches, Punpun” del conocido Inio Asano (tenéis la reseña de Reiraku, otra de sus obras, aquí), cuando me encontré con Gyo delante de mis narices. Fue entonces cuando decidí dejar Punpun para otra ocasión y comprarme el volumen de Ito para darle una oportunidad. Lo que no me imaginaba es que tampoco me daría mucho más.

Como toda obra de Ito así me ha dejado el tomo de Gyo después de leerlo.

Como bien sabéis los que ya sois veteranos por estos lares (y a los que no ya os lo cuento ahora mismo), llevo leídos algunos mangas de Ito (de Uzumaki, y Aula demoniaca ya tenéis la reseña). Por lo que pensaba que ya tenía pillado el estilo de este hombre, pero me equivocaba. Gyo es completamente diferente de lo que he leído de su obra hasta la fecha. Pero, como siempre os digo, no adelantemos acontecimientos. Empecemos contando su historia.

Gyo trata de una pareja, llamados Kaori y Tadashi, los cuales estaban de vacaciones en Okinawa cuando, de repente, observan que los peces comienzan a salir rápidamente del mar gracias a unas patas mecánicas que tienen adosadas al cuerpo.

Estos, que pueden ser de cualquier tipo incluso tiburones con todo lo que esto conlleva, tienen un horrible olor putrefacto. Al parecer están infectados con una bacteria que hace que se hinchen y expulsen gases regularmente, así que os podéis imaginar el panorama al tenerlos a todos caminando por la tierra junto con el hecho de que este germen también puede afectar a los humanos.

El tiburón todo majo andando tranquilamente por la calle.

Con todo esto nuestros protagonistas consiguen escapar de allí y volver a Tokio, pero de poco les sirve ya que esta plaga va invadiendo todo Japón con las terribles consecuencias de este acto tan repulsivo.

Ya de por sí los peces dan grima pero la cosa se vuelve mucho peor según avanzan las páginas.

Tadashi, viendo el panorama, e intentando ayudar a apaliar este problema debido a que Kaori lo está pasando fatal a causa de los olores (es muy sensible olfativamente), va a ver a su tío, el cual es científico, para intentar hacer algo ante este futuro negro que se les avecina.

El maravilloso ejemplar que le lleva a su tío.

Es ahí cuando la situación entra en su verdadero apogeo. El camino hacia el desenlace no os lo voy a destripar, pero bueno, a estas alturas ya sabéis como es Ito, va a profundizarnos en el problema progresivamente hasta que se convierta en una absoluta catástrofe.

Por lo general diré que Gyo me ha gustado, aunque no tanto como el resto de obras que he leído del autor.

Esta es más escatológica y simple que otras novelas suyas. Lo cual no tiene porqué ser negativo, es más, entiendo que haya gente a la que le guste esta clase de enfoque. Simplemente para mí no es tan atractivo. De ahí las 3 estrellas.

Esto no es de lo peor que os podéis encontrar en Gyo.

Su dibujo, por otra parte, sigue siendo excelente. Los personajes son ambos muy repelentes, aunque esto queda relevado a un plano secundario dado que tienen una dinámica muy fluida durante toda la trama.

Me estoy esforzando por no poner las imágenes más impactantes. Espero que con estas de muestra os hagáis una idea de que clase de dibujo tiene.

En general, mi crítica es bastante subjetiva. Gyo en sí, no tiene nada objetivo que eche para atrás a la hora de leerlo, por lo que os invito a que, tanto si os gusta el autor, como el género, o ambos, le deis una oportunidad para crearos vuestra propia opinión. Yo por mi parte me despido hasta la próxima entrada.

Sed buenos, leed mucho, y si veis algún pez salir del agua disparado echad a correr sin mirar atrás.

Con cariño.

La bibliotecaria de Dunwich.

jueves, 25 de octubre de 2018

Reseña: Strange weather in Tokyo de Hiromi Kawakami. (Sin spoilers).

¡Hola de nuevo, lectores! Como siempre aquí os traigo una de mis últimas lecturas para compartirla con vosotros. En esta ocasión vengo con “Strange weather in Tokyo” (“Sensei no kaban”, en original) de Hiromi Kawakami, al que le he puesto dos míseras estrellas en Goodreads. Si queréis saber el motivo de esta puntuación tan baja poneos cómodos porque ¡empezamos!




Nota: Este libro no existe en castellano ni tiene pinta que vaya a traducirse dentro de poco tiempo (que yo sepa). Su inglés (idioma en el que yo lo he leido) es de un nivel medio. Si no os veis capaces de leerlo no pasa nada. Quedaos por las risas porque lo que viene a continuación no tiene desperdicio.

Bien, aclarado este tema os cuento como me hice con este ejemplar. Estaba yo deambulando por una librería de Londres (todo momento es bueno para presumir de viaje) cuando, en una sección de ofertas, me encontré con este libro. Nada más verlo me llamó la atención su portada (aunque después comprobé que no tenía nada que ver con el relato), así que lo ojeé y vi que era una ganga porque tenía el lomo un poco roto (seguramente de haber cedido ante la presión de guardarlo entre otros tomos). Como acababa de leer a Murakami y me interesa la cultura asiática en general, miré por Google las puntuaciones que había dado la gente acerca de él y, como lo ponían bastante bien, lo adquirí de inmediato.

Consejo personal: No os fieis nunca del medidor de Google que te dice lo típico de “al x% le ha gustado este libro”. En mi caso, al menos, ¡nunca acierta!

Bueno, que me lío, el caso es que me lo vendieron como una divertida novela de amor algo entrañable. Y sí, amor hay (a su estilo más o menos), pero lo de que sea divertida y entrañable ya es más cuestionable, porque, no sé si es que soy demasiado “occidental” para pillarle el humor y la esencia en general, pero es que me das a mi esa premisa y te la hago en un párrafo, ¡no en casi 200 páginas en las que se estira el chicle a más no poder!

Soy consciente de que, como ya sabemos, para llegar de un punto A a uno B en un tramo corto de historia, los japoneses dan mil vueltas, hacen un triple tirabuzón hacia atrás, y se cuestionan mil cosas antes de dar el paso. Pero este cabreo mío, a pesar de que tiene que ver con este tema, es dado, no solo por ello, sino por todo aquello que engloba la trama. Podría explicar íntegramente mis ideas ahora mismo, pero, primero contaré el argumento para que podáis seguirme el análisis.

No he visto momento en el que no se cumpliese.

Nuestra protagonista es Tsukiko una mujer de 38 AÑOS (recalco la edad para que después podáis comparar sus hazañas con la madurez que implica el poseer esa cifra) que se encuentra de casualidad con su viejo profesor (entrado ya en los 60 y pico años) de la secundaria en un bar. Estos comienzan a charlotear y crean un vínculo fuerte debido a que se gustan.

Hala. Ya está. ¿Veis? No me ha costado más de unas pocas líneas. Hasta la próxima, lectores. Sed buenos y bla bla bla… Anda, seguiré contando mis impresiones que si esta señora es capaz de rellenar hojas enteras para rematar con un final que debía concluirse en la misma página del comienzo de la trama, yo puedo analizarlo más concisamente un poco más.

Si no quisiera entrar en el tema del salseo ya os estaba diciendo "¡Chao lectores! Aquí os dejo con esta historia tan tediosa. ¡Disfrutadla!"

El caso es que problema en sí no hay ninguno para que estos dos acaben juntos. Ambos están libres. Se gustan. Se interesan el uno por el otro. Pasan muchos ratos agradables haciendo un montón de actividades. Pero, no dan el paso de formalizarlo. Así de sencillo. Son como una pareja sin la etiqueta de serlo.

Y de ahí lo cómico. Me imagino. No sé. No lo tengo muy claro. Creo que la autora nos intenta vender lo “antiguo” que es el profesor respecto a temas como quedar, etc. mientras ella se lo recalca cada vez que tiene ocasión. Vamos que nos la pone como que ella es una moderna de la vida aunque no sabe ni pedirle una cita como Dios manda al “sensei” (profesor en japonés).

Que esa es otra. Hace más de la mitad de su vida que ese hombre no le da clases. Son ambos adultos hechos y derechos, pero ella jamás le llama por el apellido. Es todo Sensei esto, sensei lo otro, sensei por aquí, sensei por allá

A ver, a estas alturas comprendemos que para los japoneses llamar por el nombre es demasiado para su corazoncete, pero al menos trátale normal mujer, que el instituto hace tiempo que lo has dejado atrás. No hace falta que te comportes de esa forma todavía.

Aquí remarco lo de la actitud porque también es para darle de comer a parte en ese sentido. Que si vamos a recoger setas, sensei. QUE SI VAMOS A DISNEYLAND. Mira, Tsukiko, corazón, yo soy la primera que digo que para estas cosas no hay edad, y me chifla un montón todo lo dedicado al público juvenil, pero chica, que estás con un señor sesentón. Dudo que a él le haga mucha ilusión ir al parque de atracciones de Disney con lo caro que seguramente será, y lo abarrotado de gente que estará. Que el hombre quiera ir con sus nietos para que disfruten, pues maravilloso oye, pero llevarte a ti como si fueras una niña pequeña ya me parece demasiado que quieres que te diga.

La autora no nos expuso la cita en Disneyland y menos mal porque hubiera sido aquello algo tremendo en el mal sentido.

Y nada, después de tanto alargamiento pasa lo que pasa, y además tiene un final de lo más predecible. Por eso no estoy muy a favor de recomendar esta novela (la cual ganó el premio Tanizaki para más inri), pero si queréis echarle un vistazo, cosa vuestra, yo buscaré otras historias que me complazcan más para retornar a estos lares con otro humor.

Hasta entonces sed buenos y leed mucho, mis senseis.

Con cariño.

La bibliotecaria de Dunwich








viernes, 3 de agosto de 2018

Reseña: Tokio blues de Haruki Murakami (Sin spoilers, ni rencores)

¡Hola de nuevo, lectores! Como prometí por aquí ando de nuevo. Esta vez para traer otro libro bastante famoso, aunque de una índole bastante distinta al anterior. Se trata de Tokio blues (o Norwegian Wood como se llama en Latinoamérica y los países de habla inglesa, partiendo del título original Noruwei no Mori. Nuestras adecuaciones al idioma siguen, como siempre, sin pasar desapercibidas) de Haruki Murakami, al que le he puesto cuatro estrellas en Goodreads. Aunque sinceramente, dudo del valor verdadero de esta nota, puesto que tengo bastantes críticas con las que me ganaré el odio de una gran parte de vosotros. Pero bueno, como digo siempre, no aventuremos acontecimientos, comencemos por su trama.


En esta parte no me demoraré mucho puesto que no es una narración que tenga grandes idas y venidas. Tan solo nos habla un hombre llamado Toru Watanabe, que se pone a revivir sus años universitarios (más bien los primeros) en la década de los 60, cuando se muda de su pueblo a Tokio, con las alteraciones que conlleva. Básicamente, la novela nos presenta una especie de críticas sociales, inconexas entre sí, a través de los ojos del protagonista. Pero, a su vez, los que desarrollan esas circunstancias suelen ser los secundarios, por lo que en todo momento, Watanabe se encuentra en alguna que otra extraña situación, donde sus amigos le explican aquello por lo que van pasando.

Dicho esto cabe pensar que es un texto profundo, lleno de matices, donde el análisis que se hace a la sociedad japonesa del momento podrá en jaque todas tus creencias al estilo “El guardián entre el centeno” (obra, que por otra parte, está citada por encima, unas cuantas veces, a lo largo de sus páginas) pero en mi opinión (y vuelvo a recalcar “mi opinión”, que sé que Tokio blues es muy querido, y conozco a varias personas que les encanta), se queda a medio camino de convertirse en un símil del estilo.

Me explicaré sin hacer muchas comparaciones para no herir más de lo necesario.

Uno de los problemas más gordos que veo son los personajes. (Que si ya esa es una de las contrariedades mal vamos) Watanabe, por ejemplo, es el típico personaje pasivo, el cual solo actúa ante los problemas cuando se ve envuelto en ellos.

Esta clase de protagonista es muy común en la literatura, y, aunque a mí no me dan más esta clase de personalidades, he leído libros con principales así que me han fascinado.

Esta, como veis, no es la pega. El problema llega en poner a alguien así en cabeza para que luego la trama que le rodea sea de lo más “tranquila” (porque no es lo mismo Alicia que de repente se ve rodeada de un montón de seres rarísimos, y una reina que le quiere cortar la cabeza, a un chico que lo más atrevido que hace es salir por ahí a divertirse por la noche).


Este dato ya hace que cojee un poco la historia, pero después, conociendo a los secundarios, te das cuenta de que no va a mejorar en ningún momento.

Antes de adentrarme a explicar cómo son los más destacados, tengo que decir que comparten ciertas cosas en común. AMAN a Nawakane, y parece el eje de sus vidas aunque este sea un personaje extrañamente poco carismático de por sí. Todos fuman, y se hacen los intelectualoides más o menos a su manera.

Tristemente estas características no son lo más molesto que aportan. Lo peor, con diferencia, es que son personajes unidimensionales centrados solamente en su propio arco, por lo que el libro es un conjunto de pedacitos poco hilados entre sí.

(Por si no conocéis lo que es una persona unidimensional os lo explico en un minuto. Suelen darse en algunas ficciones, y se caracterizan por ser lo contrario a aquellos sujetos con un trasfondo profundo. Si no conseguís diferenciarlos (en algunas ocasiones la superficialidad está más a la vista que en otras) tan solo debéis pensar en qué haría el susodicho en cuestión, en un percance imaginado, que esté fuera de su zona de confort. En este caso, por ejemplo, podemos preguntarnos qué haría Nawakane si en vez de estudiar en Tokio, tuviera que irse abruptamente a occidente a trabajar en una tienda de zapatos. Si consigues imaginar cómo se desenvolvería el individuo ante tal situación (no hace falta acertar, con cavilar conociendo su manera de ser basta) estarás ante figura con profundidad. Si no, es un personaje que solo sabe moverse en una sola dirección, aquella que le haya dado su autor.).

Mi reacción cuando empiezo a ver por donde van los tiros.

De estas dos últimas afirmaciones no se libra ni nuestro Toru. Para Murakami el hecho de crear un entorno que no fuera tan oriental en un principio, para hacerlo algo más llamativo y extravagante, fue algo que pudo mantener a duras penas a través del relato, ya que a su vez, los rasgos y guiños al país donde se desarrolla se ven en situaciones tan cotidianas, como el hecho de que dos amigos caminen uno detrás del otro tan tranquilos.

Con esto no quiero criticar la cultura oriental, ni mucho menos, los que me conocéis sabéis que me gusta más la zona este del mundo, que la del oeste. De ese modo, no me descolocaba tanto encontrarme con esa clase de anécdotas, como sí la mezcolanza de culturas, haciendo menos creíble aún, esa historia que nos intentaba vender con cierta dosis de realismo.

Por otra parte, y como ya he mencionado previamente, los personajes son TODOS unidimensionales, y con una conveniencia argumental tan obvia que es difícil creer en ellos.

Por un lado tenemos a la sensible Naoko (típico personaje femenino asiático), que a día de hoy tengo el conocimiento de que está enferma pero aún no sé de qué. No se da ningún tipo de comentario al respecto, no vayamos a tener un personaje bien construido.

Luego está Midori Kobayashi, que hace el papel de la típica secundaria, muy socorrida por los doramas, y demás estilos de ficción oriental (es más, en la mayoría de los romances de estas tramas siempre hay una Naoko y una Midori que son ambas, el posible reclamo amoroso del protagonista), en donde vemos a una chica muy echada para adelante, pero que tiene detrás un dramón considerable.

Reiko Ishida es la madura (otra tipo de persona muy elegida). No hay mucho que decir de ella tampoco, está ahí como apoyo a Naoko y al propio Toru. Cabe destacar que esta mujer es la menos querida por los lectores en general (haya, o no, gustado la novela). El motivo es generalizado, es un personaje que sobra completamente.

No nos libraremos nunca de los triángulos amorosos.

Nagasawa, que es el Joey/Barney, o para quien no haya visto “Friends” o “Como conocí a vuestra madre”, significa que es el super ligón que se lleva a Nawakane por ahí de fiesta siempre que puede, dándonos con ello, unos toquecitos de locura nocturna que no pegan en la dinámica de la aventura ni con cola.

Como veis el, 90% de los personajes son mujeres, y tooodas adoran a nuestro Nawakane, (por su puesto, Nagasawa también, pero de una manera más de colegueo) lo que huele a rancio de aquí a mañana, ya que todas ellas son cortadas por el mismo patrón, son igual de intensas, y remarcan siempre los  libros intelectuales, canciones, etc. que les gustan. (El título mismamente, fue escogido por una canción de los Beatles que le encanta a Naoko. No es muy conocida, y supongo que por eso es tan “especial”, como todo lo que nos intenta vender en este escrito).

Que te gusten los Beatles de especial tiene bien poco pero vamos a dejárselo pasar.

Lo que más me choca de este asunto es que nos muestre esas singularidades para luego cerrar las etapas de sus personajes de una manera tan pobre, que si me hubiera encariñado con ellos me daría hasta pena.

Bien, imagino que al llegar hasta aquí os estaréis preguntando que, después de una crítica tan extensa como la que os acabo de redactar, como he llegado a ponerle 4 estrellas, y es que, si he de resaltar algo positivo, me quedo con cómo está redactado, y lo liviano que se hace el leerlo. Creedme, venía de otra obra (paciencia, ya os contaré cual es en otra reseña) que me había hartado, y esta, al menos, no me resultó pesada, ni difícil de leer. De ahí la generosa nota.

Bueno, esto ha sido por hoy. Si queréis mi consejo os diré que, si no habéis leído a Murakami, leedlo. Ya sea esta, su obra más famosa, u otra de sus historias. Este hombre es muy importante en nuestra época, y al igual que tiene sus admiradores, tiene también sus detractores. Yo, en la búsqueda de opiniones me he encontrado de todo. Gente que le adora, que le odia, que aman otros títulos pero que odian Tokio Blues, etc. Él mismo confesó en una entrevista que no sabía cómo gustaba tanto Norwegian Woods, así que yo le tomo la palabra y me mantengo al margen hasta que lea otra de sus novelas, y pueda con ello, tener una opinión más formada sobre este popular escritor.

Hasta entonces solo me queda analizar los demás libros que he leído a lo largo de estos meses que habéis estado sin mí. Pero eso será ya en la próxima entrega. Por ahora me despido. Sed buenos y leed mucho.

Con cariño.

La bibliotecaria de Dunwich