¡Hola de nuevo, lectores! Aquí estamos un día más, entre polvorones y turrones, para traeros una entrada digna de estas fechas. Como cabe esperar, en estas semanas expondré mis mejores y peores lecturas del año, de modo que, ¡empecemos por las buenas!
Haciendo recuento, este año he leído bastante. Dejando a un lado todos los relatos que han pasado por mis manos con respecto al concurso literario del que soy jurado, según los datos de Goodsreads, he devorado unos 35 libros, de los cuales, todos los que se derivaron al ocio están en este blog expuestos, por lo que me siento satisfecha con la cantidad de entradas que he realizado dadas las circunstancias (estudios, trabajos, viajes, mudanzas, etc.).
Echando un vistazo a todos en conjunto, me he dado cuenta de que me han gustado más novelas de las que me han disgustado. Aunque parezca mentira, viendo algunos análisis que he hecho, me ha costado mucho más escoger cinco favoritos, que sus contrarios. Así que, después de pensar arduamente cuales poner en lo alto de la lista, ¡aquí os traigo mis mejores lecturas del año!
Nota: Este post contendrá los libros citados por orden alfabético, puesto que no voy a dar ningún ranking dentro de los elegidos. Podréis encontrar un resumen más detallado de ellos en los links que dejaré junto a los respectivos títulos.
1) “Frankenstein” de Mary Shelley. Reseña de Frankenstein.
Llevaba tiempo queriendo adquirir este clásico, pero no fue hasta este año cuando me decidí a leerlo. Sobra decir que fue un grandísimo acierto. No solo me encantó de principio a fin, sino que se desenvuelve en torno a la ciudad de Ginebra, dándome con ello, un entorno muy familiar. En contraposición a Drácula, otro gran clásico del terror, Frankenstein es fluido y rápido, por lo que su lectura no decae en ningún momento.
Plus: Me complace decir que aparte de encantarme a mí, también os ha gustado a vosotros, o al menos mi reseña, la cual despunta enormemente, junto con la saga “Legend” de Marie Lu, en el número de visitas, con respecto a sus compañeras de este año.
2) “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee. Reseña de Matar a un ruiseñor.
Otro clásico que, aunque ya había sido tocado en clase, quise leerlo desde el principio para no perderme nada de esta apasionante historia. Como ya os había contado, Harper Lee sabe expresar en esta novela valores tan fundamentales, que es imposible que esta lectura te deje indiferente. Ya os la había recomendado encarecidamente cuando hice su reseña, pero os vuelvo a insistir porque sigo pensando que merece la pena leerse esta joya.
3) “Maus” de Art Spiegelman. Reseña de Maus.
Una cosa puede decirse de los favoritos de este año, y es que son casi todos tristes como si no hubiera un mañana. Este, por ejemplo, es el caso de Maus, el cual me encantó a varios niveles. En él he contemplado con agrado como, a través de su dibujo animalístico, Spiegelman ha podido relatar tan fielmente las vivencias de su padre en la segunda guerra mundial. Al igual que en el apartado anterior, vuelvo a resaltar que, si os gusta esta clase de tramas, haceos con un ejemplar porque estoy segura de que no os dejará indiferente.
4) “Sorry” de Zoran Drvenkar. Reseña de Sorry.
Un poco de novela negra no viene mal después de haber pasado por dos clásicos, y una historia ilustrada. Sorry, fue un soplo de aire fresco después de leer tantos relatos del estilo centrados en detectives y fantasmas del pasado. Drvenkar no solo nos da una visión más natural y realista de un trágico suceso, sino que sus personajes son tan únicos que hasta te acuerdas de ellos cuando vas a comprar al Aldi (true story), por lo que, si teníais dudas acerca de que leer respecto a este tema, dejad atrás a esos nórdicos con su frío y sus espías, y centraos al menos en sorry, para tener otra perspectiva del formato.
Plus: Este año intentaré leerme “Tú” otra novela de Drvenkar del estilo, de modo que en breves la tendréis por aquí también.
5) “They both die at the end“ de Adam Silvera. Reseña de They both die at the end.
Hablando de penurias este tampoco se queda atrás. Con They both die at the end he sufrido lo que no está escrito, pero también he disfrutado viendo las reflexiones de Rufus y Mateo ante aquello que se les venía encima. Como ya os había dicho, este libro se encuentra solo en inglés pero he oído fuertes rumores sobre que en breves lo traducirán al español, así que, en cuanto lo veáis en las estanterías, corred hacia él porque os maravillará.
Extra: “Carry on” de Rainbow Rowell. Reseña de Carry on.
Este top five no sería mío si no hiciera un poquito de trampa. Hasta ahora he sido correcta en explicar mis motivos por los que esos cinco libros formaron mi pódium, pero quería incluir como detalle a Carry on, (o “Moriré besando a Simon Snow”, en español), porque fue un libro que leí por recomendación vuestra, a regañadientes, y me sorprendió para bien de lo gracioso que me resultó. Si es cierto que el mundo es un calco de Harry Potter, y que la historia está hecha a la carrera por ser ampliada de otro libro de Rowell (para aquellos que no lo sepan, “Carry on, Simon” es el fanfiction que escribe la protagonista de “Fangirl”), pero a mí, la verdad, es que me ha resultado muy gracioso, y muy liviano, llegando incluso a cogerle tanto cariño a los personajes, que me acuerdo de ellos cada vez que me tomo un café de calabaza en el Starbucks (sobre todo de Baz, que es el que adora esa bebida). Con esto no digo que sea un librazo, pero si os pica el gusanillo intentad ojearlo, al menos un poquito, que ya veréis como entendéis de lo que hablo.
Bien, pues con esto ya tenéis mi lista positiva de aquellas lecturas que merecen una mención especial después de todo un año. Para la próxima os traeré la negativa, que esas siempre son más desenfadadas, con tanta bromita que le metemos al asunto, por no tirarnos de los pelos al ver que hemos perdido el tiempo con relatos tan malos. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.
Se despide de vosotros.
La bibliotecaria de Dunwich
Reseñas de libros de todo tipo se encuentran en lugar para satisfacer las intrigas de los más curiosos. ¡No te las pierdas!
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jueves, 28 de diciembre de 2017
Mejores lecturas 2017
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lunes, 13 de noviembre de 2017
Reseña: "Matar a un ruiseñor" de Harper Lee (sin spoilers)
¡Hola de nuevo lectores! Hacía mucho que no os escribía nada por aquí, pero es que, entre la publicación de Cadent, los exámenes, y demás proyectos que tenía abiertos, estos meses han sido una auténtica locura. Por suerte, he sacado tiempo de debajo de las piedras, para poneros al día de cuales han sido mis lecturas a lo largo de todo este tiempo que he estado desaparecida. Por ello, sin más explicaciones, comenzaré a hablar de “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee al que le he dado 5 estrellazas en Goodreads. Si quieres saber el motivo de tan alta nota quédate a mi lado porque ¡empezamos!
Como siempre os digo con esta clase de novelas, aquellos que no conozcáis este clásico de la literatura universal, es porque, o vivís alejados en algún rincón recóndito del mundo (si mal no recuerdo, hay hasta una película basada en el libro, y todo), o no estáis muy puestos en esta clase de obras. Sea como fuere, aquí tenéis mi exposición de la obra, que al fin y al cabo, para eso estoy yo aquí. Comenzaré mi punto de vista exponiéndoos el argumento para saber de qué trata esta maravillosa trama que fue galardonada con el premio Pulitzer en 1961.
La historia se desarrolla en el sur de Estados Unidos donde los prejuicios hacia la gente de color aún seguían vigentes en los ciudadanos de Maycomb, un pueblo ficticio de Alabama. El tema central es el juicio en que Aticus Finch defiende a un hombre de color llamado Tom Robinson, de la acusación de haber violado a Mayella Ewell, una muchacha blanca del vecindario, pero también podemos ser partícipes de las aventuras secundarias de los niños, como la de intentar ver a su vecino “Boo” Radley, el cual nunca sale de casa, o el desarrollo de su vida escolar en torno a los años que van pasando en la ficción.
Nosotros vemos todo lo que sucede a través de las vivencias de Jean Louise “Scout” Finch, una niña de tan solo 9 años que, junto con su hermano mayor Jem, y su amigo Dill, es participe de la transformación que va surgiendo entre los habitantes de Maycomb, al enterarse de la desgracia que ha ocurrido entre sus calles, y el posterior juicio que llevará a cabo el padre viudo de los chicos, Aticus Finch, como defensa de una persona de color ante el tribunal.
Estos tres personajes, a pesar de su corta edad (Jem es el mayor de los tres y tan solo cuenta con 12 años), tienen que aguantar burlas y vejaciones, tanto por parte de los lugareños, como de su propia familia.
A través de estas dificultades, vamos viendo como la obra trata temas tan delicados como la justicia racial, y la destrucción de la inocencia. Así también como la valentía, el amor, y los roles de género, los cuales la autora nos los pone de manifiesto de una manera sumamente clara, para que podamos comprender, no solo como Scout tiene que enfrentarse, al igual que su hermano, a los comentarios hirientes de aquellos que creen que lo que está haciendo su padre está mal, sino que además, tiene que soportar que la cuestionen tanto a ella, como a su progenitor, por el hecho de que no se comporta como debería hacerlo “una chica de su edad”.
Y es que Scout es lo que viene siendo una niña curiosa, aventurera, e inteligente, que prefiere pasar el rato vestida con un mono para poder correr, y jugar libremente, que llevar esos vestidos almidonados que su tía le insiste tanto en que debe llevar todo el día. (Aprovecho esta ocasión para revelar que yo soy super fan de Scout, sobre todo cuando la hacen disfrazarse de jamón).
Una persona que, a pesar de todos los problemas que tiene encima, está siempre a su lado, es su padre Aticus Finch, que, viendo como su hija intenta, de manera envalentonada, defender aquello en lo que cree, le va dando consejos maravillosos sobre cómo comportarse en la vida. Véase un ejemplo:
“Mantén tu cabeza alta y baja los puños. No importa lo que te digan, no dejes que te provoquen. Intenta pelear con tu cabeza, para cambiar las cosas”.
Aunque el pobre Aticus procura hacer todo lo posible para que sus hijos no se vean envueltos en todo lo que le afecta a él, laboralmente hablando, este no puede evitar que sus pequeños acaben afectados por la sociedad dañina en la que están envueltos, por lo que el hombre intenta aprovecharse de la situación para ser ejemplo de lo que él cree que es un comportamiento ejemplar, ante esta clase de diversidades, para que tengan un modelo a seguir en el futuro.
Hasta aquí os voy a contar. Como veis, me he esforzado en no explicar la trama más de lo necesario. Esto se debe a que creo firmemente que explorar todos los entresijos que nos entrega este libro es algo que debe hacer el lector por sí solo, para poder así, disfrutar de esta gran obra si no lo ha hecho todavía.
Por eso, por mi parte no tengo nada más que decir, a excepción de que espero que me hagáis caso, y os pongáis de inmediato a leer esta historia, porque realmente merece la pena descubrirla.
Nos vemos en la siguiente entrega con: “La sociedad de la rosa” de Marie Lu. Hasta entonces sed buenos, y leed mucho.
Se despide de vosotros.
La bibliotecaria de Dunwich
Como siempre os digo con esta clase de novelas, aquellos que no conozcáis este clásico de la literatura universal, es porque, o vivís alejados en algún rincón recóndito del mundo (si mal no recuerdo, hay hasta una película basada en el libro, y todo), o no estáis muy puestos en esta clase de obras. Sea como fuere, aquí tenéis mi exposición de la obra, que al fin y al cabo, para eso estoy yo aquí. Comenzaré mi punto de vista exponiéndoos el argumento para saber de qué trata esta maravillosa trama que fue galardonada con el premio Pulitzer en 1961.
La historia se desarrolla en el sur de Estados Unidos donde los prejuicios hacia la gente de color aún seguían vigentes en los ciudadanos de Maycomb, un pueblo ficticio de Alabama. El tema central es el juicio en que Aticus Finch defiende a un hombre de color llamado Tom Robinson, de la acusación de haber violado a Mayella Ewell, una muchacha blanca del vecindario, pero también podemos ser partícipes de las aventuras secundarias de los niños, como la de intentar ver a su vecino “Boo” Radley, el cual nunca sale de casa, o el desarrollo de su vida escolar en torno a los años que van pasando en la ficción.
Nosotros vemos todo lo que sucede a través de las vivencias de Jean Louise “Scout” Finch, una niña de tan solo 9 años que, junto con su hermano mayor Jem, y su amigo Dill, es participe de la transformación que va surgiendo entre los habitantes de Maycomb, al enterarse de la desgracia que ha ocurrido entre sus calles, y el posterior juicio que llevará a cabo el padre viudo de los chicos, Aticus Finch, como defensa de una persona de color ante el tribunal.
Estos tres personajes, a pesar de su corta edad (Jem es el mayor de los tres y tan solo cuenta con 12 años), tienen que aguantar burlas y vejaciones, tanto por parte de los lugareños, como de su propia familia.
A través de estas dificultades, vamos viendo como la obra trata temas tan delicados como la justicia racial, y la destrucción de la inocencia. Así también como la valentía, el amor, y los roles de género, los cuales la autora nos los pone de manifiesto de una manera sumamente clara, para que podamos comprender, no solo como Scout tiene que enfrentarse, al igual que su hermano, a los comentarios hirientes de aquellos que creen que lo que está haciendo su padre está mal, sino que además, tiene que soportar que la cuestionen tanto a ella, como a su progenitor, por el hecho de que no se comporta como debería hacerlo “una chica de su edad”.
Y es que Scout es lo que viene siendo una niña curiosa, aventurera, e inteligente, que prefiere pasar el rato vestida con un mono para poder correr, y jugar libremente, que llevar esos vestidos almidonados que su tía le insiste tanto en que debe llevar todo el día. (Aprovecho esta ocasión para revelar que yo soy super fan de Scout, sobre todo cuando la hacen disfrazarse de jamón).
Una persona que, a pesar de todos los problemas que tiene encima, está siempre a su lado, es su padre Aticus Finch, que, viendo como su hija intenta, de manera envalentonada, defender aquello en lo que cree, le va dando consejos maravillosos sobre cómo comportarse en la vida. Véase un ejemplo:
“Mantén tu cabeza alta y baja los puños. No importa lo que te digan, no dejes que te provoquen. Intenta pelear con tu cabeza, para cambiar las cosas”.
Aunque el pobre Aticus procura hacer todo lo posible para que sus hijos no se vean envueltos en todo lo que le afecta a él, laboralmente hablando, este no puede evitar que sus pequeños acaben afectados por la sociedad dañina en la que están envueltos, por lo que el hombre intenta aprovecharse de la situación para ser ejemplo de lo que él cree que es un comportamiento ejemplar, ante esta clase de diversidades, para que tengan un modelo a seguir en el futuro.
Hasta aquí os voy a contar. Como veis, me he esforzado en no explicar la trama más de lo necesario. Esto se debe a que creo firmemente que explorar todos los entresijos que nos entrega este libro es algo que debe hacer el lector por sí solo, para poder así, disfrutar de esta gran obra si no lo ha hecho todavía.
Por eso, por mi parte no tengo nada más que decir, a excepción de que espero que me hagáis caso, y os pongáis de inmediato a leer esta historia, porque realmente merece la pena descubrirla.
Nos vemos en la siguiente entrega con: “La sociedad de la rosa” de Marie Lu. Hasta entonces sed buenos, y leed mucho.
Se despide de vosotros.
La bibliotecaria de Dunwich
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