¡Hola de nuevo, lectores! Por aquí me tenéis con una lectura bastante esperada. Esta se trata de la precuela de
los juegos del hambre,
Balada de pájaros cantores y serpientes, de
Suzanne Collins a la que le he puesto tan solo
2 estrellas. Si queréis saber el motivo de tan decepcionante nota poneos cómodos porque
¡empezamos!
Nota: En esta ocasión
SÍ voy a hacer
spoilers. No comentaré nada crucial pero sí indagaré a través de la historia para exponer mejor mi punto de vista. Por lo que si aún estáis con el libro guardad la lectura de mi reseña para cuando lo terminéis.
Me voy a saltar la explicación de cómo llegaron a mí
los juegos del hambre e iré directamente a exponer que a mí la trilogía original me gusta bastante. Si es cierto que tiene algunos fallos y clichés repetitivos típicos de su época, pero en general creo que es bastante salvable y que ha envejecido correctamente. Aunque esto tendría que comprobarlo leyendo sus volúmenes a día de hoy.
Cuando se anunció
Balada de pájaros cantores y serpientes parecía una precuela bastante adaptada a los tiempos que corren, gracias a su nombre que se acerca más a las sagas de ahora (
comparémoslo por ejemplo con el título de la famosa saga “Una corte de rosas y espinas", con el de otra distopía que estaba de moda cuando salió la trilogía, llamada “El corredor del laberinto”), pero manteniendo la
esencia original como se podía apreciar por la
portada. Vamos, que esta nueva entrega garantizaba ser un gran éxito. Fue una verdadera pena que estos estándares se quedaran solo en este primer vistazo.
Su
trama, para concretar, trata sobre la juventud del presidente
Snow. El villano (
por así decirlo) de la historia original. Este está en su último año de la
academia (
lo que viene siendo el instituto para que nos entendamos mejor) y le está costando salir adelante. Esto es debido a que, después de la guerra, su familia perdió todo su dinero así que intentan aparentar un
estatus que ya no tienen. Él vive solamente con un prima
Tigris (
la recordaremos por ser la que ayuda a los rebeldes en Sinsajo), y su
abuela que parece seguir comportándose como si aún conservasen el poderío de antaño.
Snow y su prima se las ingenian para traer algo de comida a casa y sobrevivir a duras penas pero el peso del dinero los ahoga. Por eso, nuestro protagonista decide lucirse en
los juegos del hambre como
mentor para así conseguir alguna beca que le permita ir a la
universidad. Esto lo ve algo truncado cuando le asignan a la chica del
distrito 12 (
mientras que a un nuevo rico llamado Sejanus Plinth, el cual tendrá relevancia durante toda la novela, le asignan un súper campeón del 2), pero resulta que su chica es
carismática así que allá que hace lo que puede para intentar hacerla ganar.
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| En este punto empaticé mucho con Snow. Me daban ganas de cebarle de esta manera cada vez que le veía mal alimentado. |
He aquí el
primer fallo. Esta chica, llamada
Lucy Gray, es todo lo contrario a
Katniss Everdeen. Esto en sí no es malo. Lo que sí es un error, en mi opinión, es el darle una personalidad
TAN DIFERENTE, rayando incluso lo absurdo para la ocasión.
Me explicaré. Si bien
Katniss era un personaje más bien reaccionario, es decir que no tenía mucha iniciativa, esta chica es
cantante por lo que se pone a cantar, o a salir del paso con mucha más soltura,
INCLUSO EN UN MOMENTO CRÍTICO COMO ES EL QUE SALGA SU NOMBRE EN LA COSECHA.
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| No es que sea un ejemplo a seguir en toda la saga, pero al menos tiene un semblante típico de alguien a quien le han truncado la vida, en vez de ponerse a cantar como si fuese esto una película Disney. |
Una cosa es cantar para ganarte al público y otra muy distinta el hacerlo cuando acaban de condenar tu vida a muerte. Por eso, y por cosas derivadas, jamás pude ver con
naturalidad a este personaje, ni su relación con
Snow, el cual
CAMBIA radicalmente al estar con ella, dejando incluso de lado sus grandes problemas, desde casi el primer momento.
Pero bueno, una vez más, los arrejuntamientos de Collins nunca me han convencido, ni si quiera en la trilogía original, así que dejé esto pasar.
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| A estas alturas ya estaba pensando en dejarlo correr y seguir avanzando para ver si la cosa mejoraba. |
Más adelante, en
los juegos del hambre, es cuando hay otro
fallo sustancial. En las ediciones anteriores los veíamos a través de la protagonista, la cual estaba en la arena, así que vivíamos la acción de primera mano. En esta, sin embargo, seguimos a
Snow, por lo que vemos un
engordar las páginas con envíos de comida y una
arena desierta ETERNA. Al final no me creí que pudiera pasar lo que ocurrió pero tampoco me sorprendió. Lo que si me hizo echar las manos a la cabeza fue la
tercera y última parte.
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| Otra forma de agrandar el libro fueron las interminables canciones y aquellos presentados para tocarlas, que ya no tenía sentido ni saber de esta gente, puesto que no aportaban NADA, ni leer tantos temas repetidos una y otra vez. |
Ya no por como empieza sino por cómo se desarrolla en sí. En ella vemos una vez más como
Snow cambia por completo sus prioridades para luego darle otra vuelta de personalidad al personaje solo porque la trama lo necesita. Se muestran
relaciones obsesivas tan típicas de sagas anteriores y que por suerte ya se están empezando a ser rechazadas por los lectores, y en general no añade casi nada sustancial (
como la mayoría de la novela). Por ello, si tuviera que resumir el libro en una sola frase esta sería “
chico ligeramente acomodado es enviado a la pobreza para que vuelva con ganas renovadas a donde debe de estar”.
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| Señora Collins, lo de creerse dueño de una persona, pelearse con otro por ella sin dejándola de lado su opinión y tener celos de su pasado, lo dejamos para la época de crepúsculo. Cuando quiera adaptarse al 2020 nos avisa que la aceptaremos con los brazos abiertos lejos de la toxicidad amorosa que ha representado en esta novela. |
El
final, predecible a más no poder, hace que todo “
mágicamente” vuelva a su lugar (
lo del tema “adopción” me pareció sencillamente RIDÍCULO), haciendo que quede una obra pobre y digna de otra época.
Si bien es verdad tuvo cosas que me gustaron, como la
atmosfera del mundo y la
sociedad que entraña, fueron nimiedades comparado con el
excesivo relleno y
conveniencias argumentales que he tenido que aguantar por el camino.
Eso es todo lo que tengo que decir al respecto (
que no ha sido poco). Pronto volveré con otras lecturas. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.
Se despide con cariño.
La bibliotecaria de Dunwich