viernes, 7 de julio de 2017

Reseña: Cartas de amor a los muertos de Ava Dellaira

¡Bienvenidos otra vez al blog, lectores! Esta semana traigo un libro bastante conocido entre los mundos de las letras, se trata de “Cartas de amor a los muertos” de Ava Dellaira, al que le he dado 3 estrellas en Goodreads. Si te apetece saber el porqué de mi raspada puntuación, acomódate en tu asiento porque ¡comenzamos!


Si aún no te has leído esta obra has de saber que cartas de amor a los muertos representa aquello que promete con ese título tan cautivador. Nuestra joven Laurel, que acaba de empezar al instituto, tiene que realizar un trabajo de lengua en el que le piden escribirle una carta a alguien que haya fallecido. Aunque esto parezca raro en un principio, he de decir que esta clase de trabajos ya los he visto más veces representados, sobre todo en la educación americana. Los chicos suelen escribir a algún presidente pasado contando como sus valores se han vuelto ciertos, etc. El caso es que, en esta historia en particular, a la protagonista le cuesta más de lo que debería en un principio ya que, acaba de perder a su hermana hace tan solo unos meses, y por tanto, lidiar con estos asuntos no le resulta tarea fácil. Por ello, en vez de redactar una carta común como haría otro alumno en una situación más normalizada, ella prefiere escribírsela a Kurt Cobain, ídolo de su hermana que murió trágicamente joven, como ella.

Después de redactar esta misiva, sigue escribiendo para ella misma, a otros personajes, tales como Judy Garland, Amy Winehouse, Heath Ledger, etc. que fueron relevantes tanto en su vida como en la de su hermana, para ir explicándonos a través de estas notas como le va en su nuevo comienzo, ya que, al ocurrir la tragedia, Laurel decide empezar de nuevo en otro instituto distinto al que le correspondía. Esto conlleva el hecho de enfrentarse a la soledad de ser la nueva, encajar con los amigos, algún amor que se encuentra por ahí, etc. En definitiva Laurel consigue ir encontrando su lugar en el mundo, asumiendo una pérdida que tiene muy enraizada en el interior, ya que admiraba a su hermana May, con todas sus fuerzas.

Llegando a este punto, he de destacar que lo que más me ha gustado de esta novela es sin duda la importancia de la música (y la calidad de esta, aunque eso es más a mi parecer) durante toda la trama. A mi juicio, la autora ha sabido plasmar a la perfección todas las preguntas que uno se hace al conocer los finales de estos músicos y artistas, que no han tenido una vida fácil, haciendo el símil con Laurel y sus amigos, los cuales también tienen mucho que padecer. Además, como anécdota, está bien resaltar que si te han gustado las canciones a las que se hacen mención, puedes acceder en las últimas páginas, a la lista completa a modo de álbum, con un QR incluido, para que puedas ir escuchándolas en orden según van apareciendo.


Lo que menos me ha atraído, sin embargo, es más complicado de explicar, por lo que me extenderé algo más, con el fin de que entendáis lo que quiero decir sin sacarlo de contexto.

A mi parecer, lo que engloba la parte más negativa de todo el entramado, dejando a un lado las típicas relaciones excesivamente retorcidas que pueden darse en la clase de libros más dedicado al amorío exclusivamente, y que sirven simplemente, para tenerte en un vilo perpetuado, creo que lo que más hace que la trama pierda en sí, es la hermana de la protagonista, May.

Con ella es con quien empieza la desgracia, ya que muere trágicamente (el motivo no te lo dirán casi hasta el final para que no pierdas el interés en la lectura. Un truco al que recurren muchos autores, y el cual a mí no me gusta nada, porque das a entender que la historia no tiene suficiente fuerza como para que lo leas tranquilamente, sin tener una intriga innecesaria como esta), y a la que vas conociendo tras lo que te va contando Laurel en sus cartas.

El motivo principal por el que no me gusta este personaje, podría dividirse en dos. Uno más centrado en ella, y otro en lo que representa. Centrémonos primero en ver cómo era ella.

Bien, pues parece ser que como ya habíamos visto con anterioridad, los personajes de John Green han calado más de lo que hubiera pensado en un principio. May en este caso es, para aquellos que lo hayáis leído, Alaska, en todas sus facetas. Para los que no conozcáis la obra os explicaré que lo que pretendo decir con esto, es que esta chica era problemática, impulsiva, y todo lo diferido de esto que caracteriza a esta clase de personajes que están tan de moda ahora mismo, incluyendo obviamente, al principal que la adora por encima de todas las cosas, y le importa un pimiento que se comporte de una manera tan egoísta (sobre todo con ellos), porque para ellos es siempre perfecta. En este caso hablamos obviamente de Laurel, que ya no es solo que no le eche la culpa de las tragedias que le pasan directamente a ella a causa de las decisiones de su hermana, sino que, al igual que estos protagonistas tan característicos que, además de no verlo, también se echa las culpas a sí misma de lo que ha pasado sin tener nada que ver en el asunto.


Llegado a este punto sobre que la novela podría ser de John Green si le cambiásemos el nombre a “El enigma de May” por ejemplo (sé que es una de mis manías retitular las obras, pero tenéis que admitir que a esta le pega muchísimo), vamos con el siguiente punto que me escamó de la trama. Esta es la idealización de la muerte que se da en cada una de sus líneas.

Al igual que por trece razones, en Cartas de amor a los muertos parece darse un mensaje que expone una versión “distorsionada” de la realidad con forme al hecho que engloba el irse de este mundo. En ellos vemos como alguien que ya no está, tiene más protagonismo incluso, que las personas que siguen con vida, teniéndola todo el día en boca, y convirtiéndose esta, en la guía de sus vidas, en donde todo gira en torno a ella, aunque no tenga nada que ver en la historia. En el caso de por trece razones, vemos como prima la venganza a través de unas cintas de casete marcadas con esmalte azul (todo muy vistoso para empatizar con la víctima, y hacer con ello, la situación más atractiva para el lector, por supuesto) para que Hannah acabe lo que no terminó en vida. En el caso de Cartas de amor a los muertos, sin embargo, es la idea de que May vivirá por siempre en los corazones de todos, en la tierra, en el mar, y en cualquier sitio donde a Laurel le parezca apropiado, lo que distorsiona la idea de que ya no volverá a estar nunca más.

Bajo mi juicio, esta visión idealizada de la muerte es errónea, y puede llevar a confusiones, sobre todo entre los adolescentes, y las personas más vulnerables en general, llevándolos a conductas fantasiosas que acaben por arrastrarlos a unos resultados fatalisticos, de los que no podrán dar marcha atrás. Estos temas tan delicados, hay que tratarlos en consecuencia (y más en estos libros lanzados para jóvenes) para exponer la realidad del asunto. Está claro que la muerte de alguien es siempre una gran pérdida, la cual va a marcar la vida de los presentes de manera irreversible, pero hay que tener en cuenta que el que se queda es el que va a vivir, no el que ya no está. Puede que los presentes se acuerden de la persona fallecida, que la tengan siempre en el corazón, etc. pero eso la victima ya no lo va a ver. La vida es algo que se acaba, y poner la muerte como una extensión idealizada de la constante permanencia, para mí al menos, es un grave error que se está cometiendo dentro de las novelas de este estilo. Por eso mismo no soy capaz de defenderla más de lo que lo he hecho ya.


Por lo demás decir que si bien es una historia de superación, no cabe más que esperar un final bastante predecible en la medida en que se van planteando los problemas que persiguen a los diversos personajes. Si eres fan de esta clase de géneros, prueba a leerla (o a esperar a verla, ya que con la moda que existe en estos momentos, no sería extraño que la saque alguna plataforma en forma de serie) yo por mi parte cambiaré un poco de temática para traeros algo de terror en la siguiente entrada. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.

Se despide de vosotros.

La bibliotecaria de Dunwich.

lunes, 3 de julio de 2017

Reseña: Los jóvenes de la élite de Marie Lu

¡Hola de nuevo lectores! Aquí estamos un día más, para destripar otro de los libros que he leído. Esta vez se trata de “los jóvenes de la élite” de la autora Marie Lu, al que le he puesto 3 estrellas en Goodreads. Si quieres saber mi opinión acerca de esta novela ponte cómodo porque ¡empezamos!


Para aquellos que sigáis mis reseñas, seguro que os suena el nombre de Marie Lu. Esta es la autora de la trilogía de Legend, la cual reseñé hace unos cuantos meses en este mismo blog (si no has leído los post y te interesa hacerlo, te dejo los enlaces aquí: 1- Reseña de Legend y la vida antes de Legend , 2- Reseña de Prodigy , 3- Reseña de Champion ). Esta mujer parece ser que tuvo un auge tremendo con esa trilogía, por lo que la animaron a hacer esta otra. La comparación de ambas no la citaré en profundidad hasta que me lea los posteriores que la completan, pero, debido a ciertos matices que quiero exponer en este post, citaré alguna que otra pincelada de la obra de Legend para que entendáis mejor mis palabras. Si no os la habéis leído no os preocupéis, no pondré ningún spoiler relevante. Será todo más anecdótico que otra cosa.

Bien, pues aclarado este punto comenzaré a explicaros el argumento de los jóvenes de la élite. Para poneros en situación, esta historia es una mezcla de juego de tronos con los x-men (ojo, que esta comparativa no es de mi invención, la pone literalmente en la contraportada) dejando a un lado lo que me parece que un libro tenga que anunciarse como el espejo de otro diré que, haciendo la comparativa, los jóvenes de la élite no se acerca ni de lejos a ninguna de las dos obras anteriormente citadas. Aunque si se adueña un poco del estilo, ya que es mucho más lenta que Legend, y se para más a describirte unos paisajes que tampoco tienen nada de especial.

El mundo en el que se mueve la trama, viene a estar dividido por reinos (en las primeras páginas te trae un mapa y todo para que no te pierdas, aunque no hace falta ni mirarlo porque casi todo ocurre en la misma ciudad), y en las ciudades de esos reinos conviven lo que son las personas normales y corrientes de toda la vida, y los malfettos (nombre más horroroso no se les podía haber ocurrido. Lo tremendo es que es igual en inglés que en español, por lo que no podemos echarle la culpa a la traducción si quiera). Estos últimos son unos supervivientes de una extraña enfermedad, la cual  les dejó unas marcas horrorosas, y unos poderes al azar. La gente normal, al ver cómo sus diferencias, empezaron a cazarlos (sobre todo la inquisición que se especializa en acabar con ellos) por lo que no llevan una vida muy fácil que se diga.


Nuestra protagonista obviamente, es una malfetto con media cara desfigurada (literalmente, le falta un ojo). Esta se llama Adelina Amouteru (nombrecito “maravilloso” Marie Lu, empezamos fuerte). La chica tiene unos 16 años, vive con su horrendo padre (parece ser que si no existe algún cercano que traume al principal no estamos contentos) que está presente en la memoria de la chica en tooodos los capítulos (para pesadez nuestra, que este hombre no pinta nada ahí, más que por dar el efecto traumático que tan bien viene en estos casos), y su encantadora hermana Violetta, la cual hace tanto en la historia que podríamos sustituirla por una planta y nadie notaría la diferencia (cuando digo esta crítica no exagero, mismamente acabé ayer el libro, y hoy mismo he tenido que buscar su nombre porque ni me acordaba de cómo se llamaba. A ese nivel de inutilidad está la pobre muchacha).

Estas hermanas tienen una relación muy Katniss y Prim (salvando las distancias). Ellas se quieren mucho a pesar de que el padre trata mejor a Violetta por no ser una malfetto, pero llega un día donde Adelina, harta de como la maltrata su padre, se escapa y ahí es donde se separan sus vidas, ya que al marcharse de casa, su padre la persigue y en una pelea le acaba matando.

Adelina no sabe muy bien como ha sucedido esta muerte pues, hasta ese entonces, no sabía que tenía poder alguno. Fue en ese momento cuando unas sombras ilusorias (que luego por pura conveniencia acaban convirtiéndose en de todo, cuando el resto de poderes que salen son de lo más concreto) aparecieron ante el padre provocando el accidente.

Al pasar esto la inquisición la encuentra, y después de encerrarla unos días, la llevan a quemar a la hoguera, pero ¡sorpresa! cuando está a punto de morir llegan unos chicos y la rescatan cuando está ya casi envuelta por las llamas. Esta mujer se dejar llevar por ellos y cuando despierta (nunca entenderé lo de dormirse en medio de un rescate, como que se encuentra uno muy tranquilo para ello) se encuentra en una super habitación de lo que parece un casaza-cortesana que al parecer es el piso franco de la organización que se la ha llevado (muy discreto y factible todo).

En cuanto Adelina vuelve en sí, viene a verla un tiarrón de estos hiper guapos que al parecer es el príncipe de esa ciudad (Kenetira o Kenettra (porque en el mapa y en las páginas se denominan distinto en un grandísimo fallo) se llama dicho territorio) que al igual que ella es un malfetto y por ello, le desterraron del trono poniendo a su hermana en su lugar. El chaval, quiere tomar el poder con sangre, muerte, y destrucción con su organización de malfettos (o élites que nunca me quedó claro cómo se utiliza ese nombre, y en qué ocasiones) llamados los Dagas.



De este hombre podemos decir que controla el fuego, es guapo (Marie Lu se encarga de recalcarnos muchísimo su gran belleza a cada paso que da, a lo Day de legend), es un príncipe, tiene un grupito llamados los Dagas con otros integrantes casi tan unidimensionales como él y… pues poca cosa más, porque el argumento va sobre todo de la oscuridad de Adelina, dejando escasos momentos para los demás.

Para mí, ahí es donde el libro comete su mayor error, porque su principal “atractivo” es que va de la creciente maldad que va aumentado en el interior de Adelina, según avanza la novela, pero Marie Lu, siento decirte que lo que has creado no es un protagonista malvado, sino una niña caprichosa y muy egoísta.

Me explicaré. Normalmente, los antagonistas suelen tener un criterio diferente al héroe de turno, o como en este caso la cual es la que lleva el peso de la trama, un pensamiento contrario a lo que viene creyendo la comunidad en general. Estos personajes suelen tener convicciones muy fuertes, y una meta muy marcada a la que quieren llegar a toda cosa. Para mí esto es muy respetable, y muchas veces admiro más a los villanos de una saga, que a los propios responsables de pararlos. En el caso de Adelina no cumple con estos requisitos para ser una villana. No estaría mal que tuviese un creación más original a lo que estamos acostumbrados, no me malinterpretéis, no es nada de eso. Lo que le pasa es que ella baila entre dos caminos a elegir, y a parte de no acabar decidiéndose jamás por uno de ellos, encima se enfada porque cree que la gente no confía, y sospecha de ella. Cuando es lo más lógico y normal, viendo que les está traicionando por la espalda con escusas baratas, que podría haber evitado si hubiera actuado con normalidad.

Sé que esto puede sonar algo extraño así de primeras, pero lo concretaré con una parte de la historia donde podréis entender porqué digo tal cosa. Aunque es algo nimio, comprendo que podéis no querer conocer algo tan avanzado, así que si es así, saltad al siguiente párrafo que es donde se acaba el spoiler que comienza a partir de AQUÍ: resulta que una vez que Adelina se pone a entrenar con los dagas para dominar su poder, y lograr con ello, ser una de ellos. Aparece por ahí Teren Santoro, un jefazo de la inquisición que está obsesionado con cazar malfettos, para decirle a Adelina que tiene a su hermana-planta y que si no colabora con él, diciéndole información de los Dagas, la matará sin piedad. Bien, pues Adelina accede (hasta aquí todo dentro de lo normal) pero después, en vez de preocuparse porque la pillen. Le entra la perreta porque los demás tienen reservas respecto a ella (con razón), y aunque sus compañeros no le dicen, ni hacen nada al respecto, ella se mosquea porque no la quieren y la lía pardisima. Lo mejor es que después de liarla, vuelve con ellos como si no ocurriese nada, la vuelve a liar aún más gorda, y cuando los pobres ya ven lo que ocurre y la recriminan, ella vuelve a enfadarse y se pone de morros, llegando a amenazarlos incluso por decirle esas cosas. No creo ni que haga falta explicar lo que creo de este comportamiento porque vamos, se ve claramente sin decir nada más.


A pesar de todas estas quejas que he expuesto, sobre todo de la protagonista (que leyendo los agradecimientos vi que en principio iba a ser una simple secundaria pero alguien alentó a la autora para hacerla la principal, creando este sin dios) he de decir que el resto que sufren a esta muchacha (sea del bando que sean) me caen bastante bien, así que eso me tira un poco a leer los otros dos libros que me faltan, aunque de manera espaciada que ya he tenido suficiente Adelina por el momento. Mientras tanto, si a ti te gustan esta clase de novelas medievales, y te llama la atención lo de los poderes y demás derivados, léetela a ver qué te parece. A lo mejor te engancha más que a mí. Por el contrario si lo que te interesa es la bibliografía de la autora en sí, te recomiendo que te leas mejor la saga de Legend, que a mi parecer, está mucho mejor que esta última. Yo por mi parte, continuaré por otros derroteros de momento. Os veo en la próxima entrada con “Cartas de amor a los muertos” de Ava Dellaira. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.

Se despide de vosotros.

La bibliotecaria de Dunwich.

lunes, 26 de junio de 2017

Reseña especial: Harry Potter y la piedra filosofal.

¡Hola de nuevo lectores! Sé que ha pasado algún tiempo desde mi última entrada, pero es que estaba reservando este momento para algo muy especial. Hoy, precisamente, se cumplen veinte añazos ya, desde que salió a la venta Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling, así que teniendo en cuenta este aniversario, he vuelto a releerme el libro para poder contaros un poquito todo lo que engloba esta primera historia que comienza una de las sagas de magos más conocidas de la historia. ¡Poneos cómodos porque empezamos!



Como me imagino que a estas alturas todo el mundo conoce ya esté conjunto de novelas tan sumamente increíbles, donde un chico de once años cambia su vida para siempre al enterarse de que es un mago, aprovecharé para contarla a mi estilo, con un poco de picardía, y un punto de vista diferente ya que me considero una Slytherin de pura cepa (aunque pottermore a veces me sugiera otra casa), dándole en ciertas ocasiones, un toque personal a todo este mundo que tiene a varias generaciones de lectores fascinados. Por ello, y sin más dilación, mis queridos magos y muggles vamos a comenzar con el maravilloso argumento que engloba todo este mundo.


Nuestro protagonista, como bien sabemos, es nuestro entrañable Harry Potter, un chico con gafas, algo delgaducho, y con una extraña marca en la frente en forma de rayo, que vive con sus horrendos tíos y su primo que parece sacado de un episodio de hermano mayor, en el número 4 de Privet Drive. Esto se debe a que un malvado mago al que llaman ElQueNoPuedeSerNombrado por superstición pura, mató a los Potter, e intentó acabar con su hijo también, pero cuando le echó encima una maldición (de las malvadas de verdad, no de esas que te lanzan las señoras que te regalan romero por las calles, cuando no quieres darles nada a cambio), y esta rebotó y le dio al malísimo, dejándole a Harry esa cicatriz que parece el imán de todo el mundo para empezar una conversación con él (yo si hubiera sido tú, Harry, me hubiera dejado flequillo nada más ver la situación. Menuda cruz tienes que soportar a lo largo de todos esos años en el colegio con la dichosa cicatriz). Todo esto claro, Harry no lo sabe porque pasa cuando tenía un año y sus tíos le contaron que sus padres murieron en un accidente de coche, por lo que él se considera un chico normal más.

Aunque eso de normal se queda muy lejos de lo que pueda parecer en un principio, ya que Harry lleva una vida un tanto difícil porque el pobre es algo rarito, y a veces hace cosas inexplicables como; teñir el pelo de la gente sin querer, hablar con serpientes, hacer desaparecer un cristal… vamos, cosillas así extrañas que te llevan a pensar que no es una persona muy “común” que se diga. Esto añadido a que sus familiares lo tratan como un trapo sucio (el muchacho duerme en una alacena debajo de la escalera, con arañas y demás. A ese nivel estamos de penurias) y como jamás le han dicho que es un mago ni nada por el estilo, pues el chaval está algo confundido con todo lo que ocurre a su alrededor (que ojo, ahora releyendo el libro me he dado cuenta que tampoco está tan sumamente preocupado por lo que le pasa. Vale que lleva una vida horrible en la que tiene más cosas en la cabeza, pero un poco más de cuestionamiento acerca de esas rarezas Harry, que menuda horchata tienes en las venas a veces, querido).


Bueno, pues viendo la miserabilidad de nuestro protagonista vamos a adentrarnos en el momento en que su vida cambia para siempre. Esto sucede cuando estando cerca de su cumpleaños, Harry recibe una misteriosa carta bien detallada a su nombre. Su tío al verla se la quita y entonces, en los días venideros comienzan a llegar más, y más, y más… (que gasto de papel, pobres árboles), y sus tíos asustados sobre lo que se les venía encima (son los señores unos anti-magos convencidos, de estos que votarían con los ojos cerrados a Trump si quisiera ponerles un muro a los hechiceros para que no interfiriesen en sus vidas) deciden irse a donde nadie pueda encontrarlos, apartadisimos de todo para que el niño no reciba la dichosa carta, pero entonces llega un hombre con una tarta de cumpleaños en mano, llamado Hagrid, que es un caso él en sí, con una barba y unos pelos indescriptibles, muy gigante él también, y le cuenta a Harry que es un mago con una de las frases más llanas y potentes de toda la saga “Harry debes saber que eres un mago” (Harry, yer a wizard en original).

Con esto el pobre Harry se queda más perdido que un pingüino en un garaje, sobre todo después de que Hagrid le dijera que es famoso, y demás. Así que para que entienda un poco todo el asunto, este le da al chico, la carta que tanto había insistido su tío que no leyera, donde le explican en una hoja que tiene que asistir en septiembre a las clases de un colegio de magia y hechicería llamado Hogwarts, donde está inscrito, junto con una lista en donde detallan una serie de objetos de lo más variopintos (sobre todo si vienes de un colegio normal donde lo más que te piden es cartulina de colores para hacer alguna que otra actividad) que necesitará para las clases. El caso es que Harry se cree toda esa locura así a las bravas, y se va con ese hombre hacia lo desconocido, dejando atrás toda su vida anterior.


Aunque esto suena muy extraño, la cosa acaba bien, y no en ningún engaño del que luego tuvieran que hacerse cargo las autoridades. Hagrid lleva a Harry al callejón Diagon, que es como la típica mega calle de tiendas de las ciudades, solo que en esta ocasión es solo para magos. Allí dedican el tiempo a ir al banco para descubrir que el chico está forradísimo, y a comprar el curioso material que le hace falta para cursar las clases, como una varita, un caldero de peltre medida 2, un juego de redomas de vidrio o cristal, y demás objetos del estilo. Al final del día Hagrid le regala una lechuza a Harry (se me olvidaba decir que sus comunicaciones son por lechuza. Muy práctico y cómodo, al igual que lo de utilizar plumas para escribir, existiendo ya los bolígrafos y la mensajería instantánea), y nuestro protagonista conoce por fin a uno de sus rivales (y compañero amoroso en muchos fanfictions) Draco Malfoy, que parece también sacado de hermano mayor como su primo, pero con el toquecillo de arrogancia que te da el haber vivido con un montón de dinero a tus espaldas. Estos se encuentran en el probador mientras les ajustan las túnicas que son el uniforme que deberán llevar en el colegio (vuelvo a resaltar lo CÓMODO que debe ser andar en túnica todo el santo día en un sitio norteño como en el que está situado el colegio), donde tienen una charla banal en la que Draco le comenta a Harry que ojala no entre en Hufflepuff (sentimiento común a mi parecer) y otra poca cosa más, ya que Harry anda embobado por la vida, y no le da muy buena espina ese chico que tiene al lado (imagino que Draco sentiría lo mismo porque menuda conversación besuguil que se marcó nuestro Harry en esos momentos, en donde le escuchaba a medias mientras andaba a otras cosas).


Bueno, pues después de realizar las compras y de que pasaran los días, llega el momento de irse a Hogwarts, por lo que Harry se va a la estación de King´s cross a coger el tren que se sitúa en el andén 9 ¾ con una pequeña ayuda de la familia del que acabará siendo su mejor amigo, Ron Weasley. El cual es pelirojo tiene una rata extraña como ella sola, y una lista de hermanos difícil de acabar. Juntos van en el tren donde conocen a Hermione Granger, la chica inteligentísima que acabará por completar ese duo de amigos para acabar siendo ellos tres, y a Neville Longbottom que el pobre ya anda por ahí siendo un desastre andante como siempre. En el tren pasan el día comiendo golosinas de todo tipo, y para cuando llegan ya de noche, tienen que enfrentarse a la prueba del sombrero seleccionador para saber en qué casa están. Estas, como ya sabéis son 4, y cada una de ellas tiene una característica que te hace digno de ella. Los Gryffindor, por ejemplo, son muy valientes, los Ravenclaw inteligentes, los Slytherin son muy astutos, y a los Hufflepuff se les dice que son leales y buenas personas (en realidad, la casa Hufflepuff es menos restrictiva con sus estudiantes que las demás, así que acoge a gente más variopinta que el resto). Bien pues como era de esperar Harry y sus amigos acaban en Gryffindor después de que Harry se pusiese en plan cabezón diciéndole al sombrero que no quería ir a Slytherin (lo que conllevó que, como es lógico, un cuarto de los estudiantes ya le cogieran tirria al chico), y Draco ya por mencionarlo, entró en Slytherin como él quería.


Una vez acabada la ceremonia, el director de Hogwarts, el profesor Dumbledore (que fue el mismo que llevó a Harry a casa de sus tíos cuando todo el infortunio pasó, y que además me he enterado de que lleva TACONES) da el discurso de bienvenida, y los manda a todos a dormir después de un atracón a comida de donde acabas pensando que si engullen así todos los días, para volver en navidad a sus casas, mejor lo hacen rodando.

A partir de ahí, Harry y sus amigos comienzan su vida en Hogwarts, del cual se dice que es el lugar más seguro del mundo (JA! SEGURO). En este particular colegio podemos encontrarnos con profesores extraños con los que a Harry le duele la cicatriz solo por tenerlos cerca (pronto empezamos con estas monsergas), Trolls en las mazmorras, posesiones, lecciones de cómo se pronuncia Leviosa de la mano de nuestra querida Hermione (como siempre, sigo abogando por que se dejen los hechizos sin traducir que hay cada uno por ahí que da hasta grima escucharlo (desmaius va por ti la cosa)) tipos chungos que te intentan tirar de la escoba a nosecuantosmil metros de altura (porque no lo he dicho, pero en una de sus clases, Harry parece que es un crack en eso de volar en escoba por lo que lo meten de frente al equipo de quidditch (el deporte de los magos) de su casa, teniendo ya el recelo de más chavales que se quedan con las ganas, ya que los de primero no suelen entrar a esas actividades), partidas mortales de ajedrez, bosques prohibidos donde los alumnos castigados deambulan en plena noche (a veces la disciplina que emplean con los alumnos en este lugar es bastante cuestionable), etc.


Lo mejor es que eso es solo el principio. Después en las continuaciones, la cosa se va poniendo peor, hasta que llega un punto donde te sueltan un “Hogwarts ya no es un lugar seguro” y tú pensando “¡pero si nunca lo ha sido!”, así que si sois de los que solo se han visto las pelis, y no se han leído los libros, o de los que os habéis leído todo lo escrito pero hace ya un tiempo, o no conocíais nada de esta saga (raro me parecería pero a lo mejor nos lee algún amish (¡Hola! ¡Bienvenido!) y quiere experimentar algo nuevo. Nunca se sabe), poneos a leer no solo esta novela, sino toda la colección, porque no hace ni falta que comente que realmente merecen la pena todos y cada uno de ellos (y ya si lo leéis en las nuevas ediciones sacadas por el 20 aniversario mejor, ¡que son chulísimas!).

Os veo más pronto que tarde con la siguiente reseña que tratará sobre los jóvenes de la élite de Marie Lu. ¡Hasta entonces sed buenos y leed mucho!

Se despide de vosotros.

La bibliotecaria de Dunwich

domingo, 28 de mayo de 2017

Reseña: Moriré besando a Simon Snow (Carry on) de Rainbow Rowell

¡Hola de nuevo lectores! ¿Me habéis echado de menos? Siento haber estado tan desaparecida, ya sabéis que en época de exámenes siempre se lee menos, y la lectura que tocaba para este post no era corta precisamente, así que terminarla me ha llevado más tiempo de lo previsto.

Sin irme por las ramas demasiado, os contaré que hoy hablaremos de “Moriré besando a Simon Snow”, o “Adelante, Simon” como lo traducen en Fangirl, la obra donde aparecen por primera vez, las aventuras de sus personajes, antes de ser una historia a parte. Este libro se titula originalmente “Carry on”, por si deseáis buscarlo mejor en inglés. Yo sinceramente, si no hubiera sido un regalo lo hubiera hecho. No se a quien se le ocurrió traducir el título de esa manera, pero tengo q decir que Alfaguara bajo mi punto de vista, se ha lucido pero bien, en el mal sentido de la palabra, respecto a este asunto. Pero bueno, no estamos aquí para criticar las traducciones (bueno, en realidad sí, pero eso será más adelante, no en este punto del post) vayamos directamente al meollo de la cuestión. Comenzamos por tanto con la reseña de “Carry on” (lo siento, pero me niego a llamarlo de otra forma) de Rainbow Rowell al que le he dado 3 estrellas en Goodreads. ¡Qué la disfrutéis lectores!

Nota: Como acabo de exponer, Carry on es el fanfic que escribe Cath en la obra de la misma autora titulada Fangirl. Después de terminarla, Rowell decidió darle una oportunidad a esta historia convirtiéndola en una novela independiente, por lo que podéis leer este libro sin haber leído Fangirl antes sin ningún problema. No obstante, recomiendo que lo hagáis para enteraros bien de todo el entramado que envuelve al relato, o por lo menos, le echéis un vistazo a las explicaciones de internet para enteraros a grandes rasgos de que va la cosa. Yo por mi parte, os dejo la reseña de Fangirl que hice en su momento, por si queréis utilizarla de referencia. La tenéis justamente aquí.



Siguiendo con Carry on, puedo decir exactamente lo mismo de lo que expuse en Fangirl sobre cómo llegó a mis manos. Una querida amiga a la que le gustan mucho los libros de Fangirl y Carry on, me insistió de sobremanera para que los leyera. Así que, al caer este mismo libro en mis manos mediante un regalo, accedí a ponerme con ambos, y como ya he dicho anteriormente, aunque no peguen mucho con mi estilo, me sorprendieron gratamente.

El argumento de Carry on es bastante sencillo, como bien explica la propia autora, se inspiró en Harry Potter para crear este mundo de hechicería que envuelve toda la novela. Así que antes de desarrollaros la trama quiero que tengáis en cuenta las siguientes similitudes para que sigáis mejor la historia.

- Simon Snow es Harry Potter (por supuesto).

- Tyrannus Basilton Grimm- Pitch (adoro este nombre tan rococó, como pensadora constante de nombres de personajes le pongo “mis dieces”) es Draco Malfoy si hubiera sido mordido por un vampiro, y si este estuviera secretamente enamorado de su peor enemigo (entiendo a la autora, yo también creo que el vampirismo da un toque muy cool a los personajes a pesar de que ya está explotadisimo el tema).

- Penelope Bunce es Hermione Granger con una familia extremadamente numerosa a lo Weasley (pero estos con más dinero que los últimos).

- Watford es Hogwarts.

- El hechicero… se podría decir que es Dumbledore, pero sería un insulto muy grande para el personaje de J. K. Rowling, diremos que se le parece en que es el director de la escuela y parece tener cierta fijación con Simon. Además de manejar el cotarro fuera de la escuela también.

- El insidioso Humdrum (aquí ya no doy “mis dieces” ¿a quién se le ocurrió este nombre? Suena a Moho) es claramente Voldem…quiero decir, aquel que no debe ser nombrado.


- Agatha Wellbelove es una especie de Ginny Weasley solo que con algo más de personalidad (tampoco era muy difícil).

- Los normales son los Muggles.

- Y finalmente, Ebb la cabrera, que es Hagrid (siempre tiene que haber un Hagrid).

Aunque hay más, estos son los personajes más o menos importantes que tenéis que conocer para seguir la trama. Sé que a estas alturas estaréis pensando cual caracteriza a Ron, por lo que hay que aclarar que…NINGUNO. Ron no tiene cabida en este libro. Esa es la importancia que tiene ese personaje en particular para muchos de nosotros (y yo tan contenta que soy de las de “Ron debe morir” desde el primer libro).


Bien, pues conocidas ya todas las similitudes pasamos directamente a la trama. Como bien pensaréis, Simon Snow es un huérfano que se entera de que es un mago gracias al hechicero que va a buscarlo a su centro de acogida para decirle que es el elegido para destruir al Humdrum, el cual es algo/alguien que está absorbiendo la magia del mundo mágico.

Por ello, para que aprenda a usar su magia para combatirlo, lo lleva a Watford para que estudie como es debido. Allí conoce a su mejor amiga Penelope, y a la que será su novia Agatha, con las que vivirá mil peligros al intentar salir de las trampas que le pone el Humdrum, pero también coincidirá con Baz. Un contrario a él con el que comparte habitación gracias a la especie de sobrero seleccionador que tienen allí (creo que en esta historia es como un cáliz o algo así) que te asigna un compañero para compartir habitación durante toda tu estancia en la escuela. Como norma, en Watford no puedes hacer daño a tu compañero de cuarto porque te expulsan, lo que resulta que a Simon y a Baz les cuesta bastante porque se odian mutuamente. Aunque luego resulta que se AMAN también.

Sí, hemos llegado a la guinda del pastel. Este libro es una historia de magos gays.


Todo comienza en el último curso, cuando Baz desaparece misteriosamente. Simon al ver que no regresa, comienza a preocuparse de que esté tramando algo contra él (como siempre) y durante esta ausencia, se le presenta la madre de Baz en modo fantasma para que le diga a su hijo que investigue su muerte (la madre de Baz muere de manera heroica protegiendo a la escuela y a su propio hijo de unos vampiros cuando Baz tenía apenas unos 5 años), y Simon rompe con su novia porque la verdad, esa pareja no se sostenía ni pegada con cola (¿a qué dos me sonará?), y había que dejar vía libre para cuando volviese Baz.


Al final cuando este llega, Simon le cuenta el encuentro con su madre, este se queda más pálido de lo normal y le dice a Simon que hacen una tregua en sus perrerías, para que le ayude con este asunto, mientras Simon a su vez tiene que tratar el tema del Humdrum, que al igual que el que no puede ser nombrado, está siempre presente en los pensamientos de todos.

Visto este comienzo no es de extrañar que, a lo largo de la novela comencemos a ver como los lazos entre Baz y Simon se van haciendo más fuertes en un ambiente muy conocido por todos nosotros, donde el poder, la sangre, las familias antiguas, y las tradiciones mágicas, están enfrentadas entre sí en una guerra interna de la que también saldrán salpicados los dos protagonistas, al ser Simon un chico sacado de los normales, y Baz nacido en dos de las mejores familias mágicas de Inglaterra.


El resto ya os lo podéis imaginar; acción, secretos desvelados, amor, amistad, peligro, peligro, y más peligro. Todo muy al estilo Harry Potter, sin ser de verdad la novela original.


En general, y al menos para mi gusto, ha estado bien. Es entretenida. Los personajes están bastante cuidados en general, aunque se atisban bien los favoritismos de la autora (cuando dijo en una entrevista que le encantaba Baz no nos contaba nada nuevo. Lo notamos a cada página que pasábamos). Y además me parece maravilloso esa manera de romper con los moldes establecidos, para darle a una historia conocida una vuelta de tuerca tan original.

Lo único que destacaría como negativo es el hecho de que a veces si se hace la trama un poco lenta (aunque es comprensible, tenía que meter muchos datos para ponernos en situación antes de que avanzase la historia), los hechizos a su vez, tienen otro tanto de este punto, ya que son realizados mediante peculiares frases hechas y canciones infantiles, a las que no me he acabado acostumbrando del todo. Algunos ejemplos de esta magia tan peculiar son el; paparruchas, mariquita mariquita levanta el vuelo a tu hogar, y sal ratita quiero verte la colita (yo tengo la teoría de que en el libro ponen los hechizos en negrita para que no pienses que el personaje de turno ha soltado una coletilla a lo Flanders), después de buscar opiniones por la red sobre este tema, he visto algunos elogios a la originalidad de estas frases. Yo por mi parte solo puedo decir que eché mucho de menos ataques como este:


 A parte de estas pinceladas anecdóticas, también ensombrece a la novela el tema de las traducciones. En serio ¿quién ha traducido este libro, y por qué no se lo ha revisado alguien después? (supongo que no lo han hecho porque hay fallos que son garrafales) ya no hablo del posible desconocimiento de los phrasal verbs a la hora de traducir el título, sino que en el libro puedes encontrarte frases a medio borrar para sobreponer otras, fallos de género, número, etc. Sé que soy la primera a la que se le pueden colar alguno de estos errores, pero de verdad que una pequeña lectura antes de editar, ayuda y mucho, señores de Alfaguara.


En fin, para terminar os diré que si le he dado tan solo tres estrellas en Goodreas ha sido por estas puntualizaciones que os acabo de exponer. En general, el libro me ha entretenido, y me ha hecho reír en ciertas ocasiones, así que si os animáis a experimentar algo “nuevo” os lo recomiendo, porque estoy segura de que pasaréis un buen rato con él.

Os veo en la próxima entrada, lectores. ¡Hasta entonces sed buenos y leed mucho!

Se despide de vosotros.

La bibliotecaria de Dunwich

domingo, 7 de mayo de 2017

Reseña: Fangirl de Rainbow Rowell

¡Hola de nuevo lectores! Aquí estamos un día más para destriparos el último libro que he leído en estas fechas tan ocupadas. Se trata de Fangirl una novela de Rainbow Rowell a la que le he dado 3 estrellas en Goodsreads. Si quieres saber mi opinión sobre ella acomódate donde quiera que estés porque ¡empezamos!




Nota: Como estas reseñas van dedicadas a toda clase de público, he decidido dar una pequeña explicación de la terminología utilizada en este post al final del mismo, para que aquellos que no conozcan el significado de las expresiones que se utilizan en él. Las palabras seleccionadas para este fin las encontraréis marcadas con una *.


Bien, una vez aclarado esto os diré que, la razón por la que me decanté por Fangirl*, antes de comenzar a leer cualquier otro libro de Rainbow Rowell más conocido, fue porque una queridísima amiga mía me insistió terriblemente en que leyese esta obra, y la que deriva de la misma llamada “moriré besando a Simon Snow”, ya que son sus novelas favoritas de la autora, y me habla de ellas siempre que puede.

Con esta aclamada insistencia (y debido a que ya me habían regalado uno de ellos, todo hay que decirlo) decidí darle una oportunidad a esta autora, (la cual nunca me había llamado mucho la atención), y al hacerlo acabé dándome cuenta de que, aunque yo no soy mucho de esta clase de libros, este al menos me ha acabado sorprendiendo para bien. Me ha entretenido, me ha hecho reír, y parece mentira pero me ha hecho pensar en cosas que antes pasaba por alto. Pero no adelantemos acontecimientos que sino no nos enteraremos de nada de lo que quiero exponer. Permitidme primero que os hable de la historia.


Se dice de fangirl que tiene un comienzo de esos que te enganchan al instante (como se ha utilizado su primera frase para explicar este dato en varios análisis os la trascribo. Esta es simplemente: “Había un chico en su cuarto), pero para aquellos que no conozcáis nada de la obra os explicaré su entramado, derivando luego a mi opinión personal. Fangirl es un young adult* que trata de una chica llamada Cather que se caracteriza por escribir un fanfiction* de Simon Snow. La saga de hechiceros que está en su mundo en pleno auge, con millones de fans pendientes del último libro que saldrá a la venta en unos meses, culminando la saga más asombrosa escrita en estos tiempos (¿a quién me recordará?).


Obviamente esta saga está basada en los libros de Harry Potter por si no quedaba claro en mi descripción. Y aunque esto tiene mucha miga, vamos a dejar a un lado los detalles de esta obra intrínseca en la novela para cuando hablemos de moriré besando a Simon Snow, para centrarnos ahora en Cather y su historia.


Fangirl como el típico young adult transcurre cuando Cath y su hermana gemela Wren se van a la universidad. Aunque estas se llevan bastante bien, Wren es mucho más abierta que Cath, y por tanto está mucho más entusiasmada con irse de casa que nuestra protagonista, sobre todo cuando Wren argumentó que prefería que no compartiesen cuarto para conocer a gente nueva. Dado esto, Cath se va a su habitación en el día señalado, donde conoce a Reagan su compañera de cuarto que, para que os hagáis una idea, es el típico personaje que es un poco borde y que va a su bola, pero que en el fondo es buena persona. Y a su novio Levi, que se pasa el día con ellas en el cuarto de las chicas. Wren por su parte, comparte habitación con Courtney, y se pasan el día de fiesta, hablando de chicos, y todas esas cosas.


Bien una vez ubicados comenzaré a hablar de la trama. Esta consiste en las situaciones habituales que se pueden vivir en un campus pero con un toque especial, el exacerbado amor que siente Cath por todo lo relacionado con Simon Snow, y el progreso de su fanfiction, el cual tiene bastante fama en internet.

Aquí quiero hacer un inciso para explicar que, una de las razones por las que me insistieron tanto con esta novela fue porque me decían que “me sentiría identificada con la pasión de Cath por la escritura”, y si bien es verdad que al principio, viendo como era Cath que ni se atrevía a bajar a la cafetería a cenar, lo negaba, después, viendo el esfuerzo y la pasión que le echa a su obra por así decirlo, no pude evitar pensar que Rainbow Rowell había expuesto muy bien a aquellos que escriben historias sin recibir nada a cambio. Si es cierto que, aunque yo no escribo fanfiction (preparaos porque como un día me dé por ahí os monto un DioJona que os dejo alucinados), me he sentido muy identificada con las experiencias de Cath, aprendiendo con ello a valorar el orden de las cosas un poquito mejor que antes.

Teniendo esto en cuenta podemos comprender un poco mejor como la trama que transcurre en el primer año de universidad de las chicas, se centra para Cather sobre todo en escribir. Ella se ha impuesto acabar su fanfiction, que trata de cómo será el último libro de Simon Snow organizando las cosas a su manera, antes de que la autora original J. K…. digo, Gemma T. Leslie, saque el verdadero, y la historia llegue a su fin. Esta es la meta crucial que tiene nuestra protagonista, cosa que, aunque sigua siempre presente, se irá compaginando con otros temas, ya que en el transcurso del tiempo, Cath va aprendiendo a moverse por los mundos de los estudios superiores, conociendo a gente nueva, como su compañero de escritura creativa llamado Nick, el cual al ver el potencial de Cath, le propone escribir juntos después de las clases, o los mismos Reagan y Levi, que comienzan a interactuar más con Cath, haciéndole ver las cosas buenas que le ofrece la nueva vida que ha comenzado.


Como cabe de esperar de esta clase de historias, al principio las experiencias expuestas suelen divertirte más que otra cosa, pero después de que las páginas vayan avanzando, acabarán tornándose a un tono más serio, para que puedas ver el avance de las mismas, y la evolución de todos los personajes.

A través de esta historia podemos ver como no solo Cath se enfrenta al hecho de ser diferente, a exponerse tal y como es a gente que es desconocida para ella, al miedo, a la soledad, al engaño, etc. sino que los compañeros que la rodean también tienen su dosis de crecimiento, haciendo que esta novela tenga esa tilde realista en un mundo donde los hechiceros muestran su lado más romántico a través de la imaginación de su autora “adoptiva”.

Por ello, si queréis pasar un rato entretenido, y os gustan esta clase de historias, os recomiendo que le echéis un ojo a Fangirl, porque puede que os sorprenda como lo ha hecho conmigo. Hasta entonces sed buenos y leed mucho.

Se despide de todos vosotros hasta la próxima.

La bibliotecaria de Dunwich


Explicación de la terminología utilizada.

* Se dice que una persona es una fangirl o un fanboy, cuando se centra compulsivamente en un tema/historia/etc. que le interesa, hasta saber cualquier dato correspondiente del mismo.

* Young adult, es un tipo de género que se engloba dentro de la literatura juvenil, para comprender aquellas historias que las protagonizan personajes salidos ya del instituto, y entrados en la veintena, los cuales suelen vivir experiencias más adultas que las dadas en los libros juveniles.

* El fanfiction son relatos escritos por los fans de una serie/libro/película, etc. de manera altruista, donde reinventan la historia oficial para darle un camino alternativo. Son muy populares los fanfiction de amor donde se juntan a personajes que jamás lo estarían en el hilo original, tal y como hace Cath con Simon y Baz, los rivales de la saga Simon Snow.

domingo, 23 de abril de 2017

Reseña: Sorry de Zoran Drvenkar (Sin spoilers)

¡Hola de nuevo lectores! Hoy, como bien sabréis, es el día del libro, y no podía faltar una recomendación por mi parte. Así que, tal y como estaba previsto, hoy os traigo la reseña de Sorry, escrita por Zoran Drvenkar. A la que le he dado cuatro estrellas en Goodreads por ser una de las mejores novelas de misterio que he leído en mucho tiempo. Si queréis saber el porqué de esta afirmación poneos cómodos porque ¡Empezamos!


La novela Sorry llegó a mis oídos de una manera un tanto inusual. Fue viendo un programa de televisión en donde una chica lo recomendaba. Al oír el argumento que exponía me llamó inmediatamente la atención, ya que me resultó una historia de lo más original para esta clase de novelas. Por eso después de ver el programa, me metí en internet para conocer un poco más este libro, y descubrí gratamente, que no solo a la gente parecía gustarle, sino que también había sido galardonada con el premio Friedrich Glauser a la mejor novela negra de Alemania, Suiza, y Austria. Así que no me lo pensé más, y lo encargué a Amazon para acabar leyéndolo en poco más de una semana.

La trama de Sorry, aunque a veces es complicada de seguir dada su extraña composición, es muy adictiva. Nuestros protagonistas son un grupo de amigos berlineses que, estando cerca de la treintena, aún no han logrado encontrar un trabajo decente. Un día estos chicos se reúnen para pasar el rato, y hablando de sus anécdotas cotidianas, y del mundo en general, se dan cuenta de que estaría genial montar una empresa que pidiese perdón formalmente en tu nombre. Al principio lo exponen más informalmente, pero después de darle vueltas al tema se dan cuenta de que el asunto podría cuajar. Por lo que deciden echarse la manta a la cabeza, y crearla de verdad. Sobra decir que su idea fue todo un éxito, hasta el punto de atraer a un asesino a sus vidas, que será la ficha crucial en todo este entramado.


Pero no adelantemos acontecimientos. Antes de presentar al antagonista permitidme hablaros de los chicos de la agencia. Estos son: Kris, Tamara, Wolf, y Frauke. Kris es el hermano mayor de Wolf, y el que parece ser la cabeza pensante. Tamara es, al igual que Kris, de un carácter más tranquilo. Frauke y Wolf, por otra parte, son más impulsivos, lo que le da al grupo un toque variopinto que parece encajar muy bien entre ellos, pues se llevan francamente bien desde que eran pequeños.

Nuestros protagonistas están tan unidos que, al ver el éxito de la empresa, deciden irse a vivir apartados de la ciudad todos juntos en la misma casa para trabajar desde allí, y organizarse mejor. Ahí es donde entra el asesino en juego, o mejor dicho , porque el libro te da la visión del antagonista como si fueras tú, el lector, el que has creado todo ese embrollo a los pobres muchachos.


Todo comienza como un día normal, ellos reciben tu encargo de que deben disculparse en tu nombre con una mujer. El problema está en que cuando llegan a su casa para hacer el trabajo, resulta que está muerta, crucificada en la pared de su salón. Dentro de la casa has dejado unas fotografías a los chicos de sus seres queridos para chantajearlos con la siguiente sentencia, o se disculpan con la mujer, y la hacen desparecer borrando todas las huellas del asesinato, o vas a por sus seres queridos. Ahí es cuando se desata un caos tan absoluto, que te dejará en vilo (esta vez como lector, no como el asesino) durante todo el entramado del libro hasta el final.

Aquí quiero hacer un inciso para explicar que, aunque a lo mejor a estas alturas estéis pensando ya, que esta es una de esas historias predecibles de novela negra, en donde yo soy la primera en decir que ya me esperaba tal o cual resultado, nada está más lejos de la realidad que esta afirmación, porque, al menos en mi caso, por más vueltas que le daba a la historia, cambiaba mis teorías a cada suceso que ocurría. No me vi venir el final, ni a aquellos que lo componían, hasta que no lo leí, y me pude finalmente dar cuenta de lo que ocurría.

Dicho de esta manera puede resultar un poco confuso, pero es que, aparte de que tú eres el asesino, hay otra peculiaridad del libro que merece ser destacada. Esta es la estructura que lo conforma, y que a veces resulta un tanto liosa de seguir.

Me explicaré. El libro se divide por partes. Estas partes a su vez, van alternando los sucesos del antes y del después. Es decir. Son como dos momentos de la trama separados en el tiempo. En la parte de “antes” podemos ver como los capítulos se dividen entre los cuatro protagonistas, tú, y un tal “el hombre que no estaba ahí” el cual él mismo se apoda así. Además, dentro de este bloque de sucesos, por así llamarlo, también se encuentra tu pasado para explicar los motivos que te llevaron a cometer el homicidio.

Por otra parte, está el “después” que está compuesto por dos personas, de las cuales no sabes su identidad hasta el final, en la que una ha secuestrado a la otra, y la tiene metida en el maletero, mientras la primera va conduciendo por toda Alemania con la otra a cuestas.

Como me imagino que estaréis tan perdidos como yo lo estaba mientras leía el libro, os he hecho un esquema en papel de todo esto, para que os quede un poco más clara la estructura del mismo (de antemano os pido perdón por el desastre de letra que tengo. Espero que os haya quedado todo un poco más claro a pesar de mi horrible caligrafía).


Este hecho, para mí al menos, fue el punto “negativo” de la obra, porque creo que en algunos momentos puede llegar a ser realmente confuso el tener tantos frentes abiertos en los que no se para de incorporar personajes nuevos de los que no tienes ni idea de lo que pintan ahí.

Por suerte al final se resuelve todo de una manera impecable, en la que el autor tuvo que trabajar a conciencia para que toda esa complejidad elaborada, confluyera tan bien en un final que no es nada desmerecido después de todo lo vivido.

Por todo esto, si os gusta esta clase de género os recomiendo vívidamente la novela, ya que creo que es una lectura que no os va a defraudar. Yo por mi parte no me queda más que daros las gracias por leerme una vez más, y exponer que volveré muy pronto con la novela de Fangirl de Rainbow Rowell, recomendación que tenía pendiente, y que por fin me he puesto con ella. ¡Hasta entonces lectores!

La bibliotecaria de Dunwich.



Nota: Al finalizar Sorry me puse a indagar sobre si habría alguna película basada en la novela, o algo del estilo, pero no hay ni si quiera proyecto de ella. Lo único que pude encontrar de interés, es que el mismo autor ha sacado otro thriller del estilo titulado: . Como me pareció más de lo mismo, no me lo he cogido aún, pero no lo descarto para un futuro.

sábado, 15 de abril de 2017

Reseña especial: Por trece razones de Jay Asher (libro).

¡Hola de nuevo! Sé que prometí traeros para la próxima entrada la novela Sorry de Zoran Drvenkar, pero si me lo permitís, voy a dejarlo para la próxima para exponeros otra obra que está totalmente de actualidad en estos momentos, y que seguro que a estas alturas conoceréis todos por la omnipresencia que está teniendo en la red. Estoy hablando por supuesto, de Por trece razones de Jay Asher, pero yo me voy a centrar más en el libro, no en la serie que ha salido hace nada en Netflix.

Mis razones para abordar más la obra que la versión animada son principalmente, el desconocimiento de la misma de una manera un poco alarmante. Sé que esto puede parecer extraño, sobre todo si eres un lector que frecuenta algunos círculos literarios en internet, pero puedo asegurar que mi afirmación no carece de fundamento. Yo misma pude ver este problema al decirle a una persona que me estaba contando la historia, que la misma se había sacado de un libro titulado de la misma manera, y recibir a cambio la contestación de “No mujer, te habrás liado con otra historia, esta es una serie original de Netflix”.

En cuanto ocurrió esto, pensé que era un desconocimiento puntual por parte de una persona, pero la cosa fue a peor cuando, mirando alguna que otra reseña de la serie que he visto por algunas páginas bastante populares, en cuanto alguien en los comentarios mencionaban que esta estaba basada en un libro, los otros lectores, o incluso el propio autor del post soltaron frases del estilo “¡pues no tenía ni idea!”, así que vamos a apaliar un poco ese desconocimiento para aquellos que no conociesen la novela hablando un poquito de ella. ¡Comenzamos!.

Por trece razones de Jay Asher



He tenido que irme a Goodreads para saber que puntuación le había dado porque me lo leí hace acerca de dos años, y ya ni me acordaba de que nota le había puesto (resulta que cuando lo encontré ni si quiera lo había puntuado, así que le he dado tres estrellas que es más o menos el número que más se asemeja a lo que me pareció a mí en su día).

Esta obra llegó a mí gracias a varias recomendaciones que vi por internet en el que todas coincidían en que era una historia imprescindible de leer debido al tema principal que trataba en sus páginas: el bullying escolar. Así que visto las buenas críticas me lo compré, y me lo leí en cuestión de unos pocos días.

El argumento como todos conoceréis ya, es el de que un chico de instituto llamado Clay Jansen recibe un paquete lleno de cintas de casette en donde su compañera de clase Hannah Barker narra las trece razones que la han impulsado a suicidarse, implicando en cada uno de esos motivos a una persona diferente en donde por supuesto, está nuestro protagonista. Las reglas que expone Hannah al respecto son muy sencillas, aquel que recibe las cintas debe escucharlas y pasárselas posteriormente a la siguiente persona que aparezca detrás de él en las historias. Por su puesto, la chica ha pensado en todo, y por si acaso esto no ocurre, ha dejado dispuesto otro grupo de cintas en manos de una persona de confianza, para saber a ciencia cierta que todas llegan a su destinatario de una manera, u otra.


Entre este elenco de “culpables” figura toda clase de gente dispar. Mismamente Clay, que para que nos entendamos es un personaje masculino muy al estilo de John Green (lo es tanto que si a mí de aquella me cuentan la historia cambiando un poco a la protagonista haciéndola más “directa”, yo hubiera pensado que es otra obra de John Green titulada “las palabras de Hannah”, “conociendo a Hannah” o algo así). Para quien no sepa de que hablo os diré que esta clase de personajes se suelen caracterizar por ser unos chicos más o menos sensibles, bastante buenos en general, que no entran mucho en la categoría de los que llamaríamos los “populares”, pero tampoco sin llegar al extremo de llegar a ser unos marginados sociales, suelen tener su grupo reducido de amigos de la misma índole, y consiguen relacionarse a su manera, pasando más o menos por el instituto sin grandes problemas.

Este fue uno de los puntos por lo que, aunque creo que la novela tiene una trama muy beneficiosa en sus líneas, la cual consiste en enseñarnos algo que ocurre en las aulas todos los días, no me acabó de convencer del todo la historia, porque de verdad, si vas a hacer un libro de esta índole, al menos arriésgate a poner un protagonista un poco más… “realista”, dada la situación en que se encuentra.


En fin, dicho esto y siguiendo con el argumento, lo que Hannah quiere conseguir a través de enviar esas cintas, es exponerles a los propios causantes de su “infierno personal” por así decirlo, el motivo por el que fueron participes de su decisión. Esto me pareció muy interesante porque, al menos la impresión que me da, es que siempre que se trata el tema del bullying nos imaginamos a un matón de pocas luces que hace la vida imposible a aquel en el que ha fijado sus ataques. Pero no tiene que ser así necesariamente, cualquier persona haciendo algún comentario malicioso, riéndose de alguna burla ajena, o simplemente, el hecho de no hacer nada ante alguna injusticia o agresión, le está convirtiendo en un desencadenante que para él puede que no signifique nada, pero para la persona que lo sufre está ahí, y ese puede ser un motivo más por el que pensar que no podrá salir de ese pozo en lo que le queda de vida.

Así es al menos como se siente la protagonista. A lo largo de la trama vemos que los embustes, los egoísmos, rumores, etc. de los adolescentes, y no tan adolescentes, van haciendo empequeñecer a la pobre Hannah hasta el punto en que comienza a planear suicidarse. Esto lo explica muy bien ella misma en las cintas, dejándote ver como cada acción que graba en sus caras tiene una consecuencia fatal para ella, llevándola a pensar que no hay más salidas que la muerte.

El final como es de esperar, no es lo que se dice un camino de rosas. Clay el pobre está cada vez más desesperado al ir enterándose de la verdad de lo que le ocurrió a su amiga, haciéndole ver las cosas de una manera diferente no solo en este tema en concreto, sino en la vida en general.

Esto ha sido todo por hoy. Espero que os haya gustado este apunte improvisado, y que si tanto os está gustando la serie le deis una oportunidad al libro también, porque realmente merece la pena.

Se despide hasta la próxima.
La bibliotecaria de Dunwich.

Aporte extra: Sé que no he explicado el motivo por el que le he dado tres estrellas en goodreads como siempre suelo hacer en mis análisis, pero es que si daba, aunque fuera, algunas pistas (al margen del personaje de Clay que creo que su descripción no hace daño a nadie) os destriparía la trama, y ya sabéis que no me gusta hacer eso. Simplemente, para que comprendáis mi nota, a parte del protagonista masculino, hubo dos historias y media (vamos a decirlo así) que no me creí demasiado, viendo el rumbo de la trama en general. De ahí que el número de estrellas no sea más alto. Por el resto sigo manteniendo que es una buena historia que merece ser leída, así que no os eche para atrás mis críticas, y dadle una oportunidad. Veréis como a vosotros también os convence al menos tanto como a mí. ¡Sed buenos y hasta la próxima!